Ciencia y Política

Fecundidad asistida

Ciencia versus religión
Luis Eugenio Todd

Hace algunos años, cuando todavía me tocaba organizar el Congreso Internacional de Biotecnología, tuvimos como invitado al cardenal Javier Lozano Barragán, quien nos dio una larga conferencia sobre la historia de la Iglesia. Posterior al evento, durante la comida, le pregunté qué opinaba de la fecundidad asistida, que es utilizada por muchas parejas cuando no pueden tener hijos y deciden unir óvulos y espermatozoides en forma artificial, obteniendo la ansiada inmortalidad que representa el tener hijos. La discusión fue muy difícil porque yo soy creyente pero también tengo método científico.

En esa época un investigador inglés, Robert Edwards, acababa de ganar un Premio Nobel, porque gracias a su investigación de preparar óvulos in vitro y fecundarlos, logró generar 8 millones de seres humanos que estaban vivos, activos y gozaban de las ventajas del existir. Como esa tesis científica no estaba autorizada por la Iglesia, coloqué el dilema en el punto complejo de la discusión y me pregunté si el gran señor Dios, que es bueno por naturaleza, estaría feliz de ver 8 millones de seres humanos vivos gracias a un invento científico.

El cardenal Javier Lozano Barragán no aceptó mi réplica y abandonó la discusión. Yo, como soy una persona bien educada, traté de comprenderlo y además no contradecirlo en demasía.

Posteriormente tuve una angustia entre lo que la ciencia hace y avanza y lo que la Iglesia se ha quedado un poco atrás.

Ahora, con el papa Francisco, que ya no critica los divorcios, la homosexualidad, el condón y la fecundidad asistida, tengo la gran esperanza de que se comprenda que Dios creó la ciencia para beneficio y no para perjuicio, y que si 8 millones de niños y jóvenes están ahora gozando y sufriendo la vida, alguna razón debió existir para que sucediera el milagro maravilloso de la vida.


luisetodd@yahoo.com