Ciencia y Política

La Facultad de Medicina

La tenemos tan cerca y la reconocemos tan poco
Luis Eugenio Todd


Aunque tengo una tendencia natural a amar a mi alma máter original, no puedo dejar pasar la ocasión, ahora que se aproximan cambios en la dirección de la histórica Facultad de Medicina de la UANL, para reiterar que desde el punto de vista de especialidades generales, esa facultad y su hospital, idea genial de Ángel Martínez Villarreal, son únicos en el país.

En la facultad se imparte enseñanza de primer nivel, comparada con la de otras instancias nacionales y también internacionales y sobre todo tiene un staff de médicos especialistas cuyo nivel de posgrado es superior al de cualquier otra en el país.

En ese nosocomio se practica la mejor medicina que es posible, en los ámbitos social y económico, y se realizan cirugías cardiacas, trasplantes pulmonares, renales y hepáticos y, por supuesto, se brinda atención en medicina general, a la que tienen acceso las clases sociales más menesterosas de los estados vecinos y aunque ahora, por lo reducido de los presupuestos federales y estatales, se tienen que cobrar cuotas de recuperación, de ninguna manera se asemejan a las de los hospitales privados.

La calidez, el trato de los estudiantes y el centro médico circunvecino le dan un fervor humanista, heredado de sus grandes prohombres como José Eleuterio González y los famosos médicos que han hecho posible el servicio continuo de esa institución, que está construyendo actualmente un edificio de especialidades, el que espero apoye el gobernador, que es universitario, para su conclusión.

Ha tenido directores de primera categoría como: Zacarías Villarreal, Jesús Áncer, Donato Saldívar y ahora Santos Guzmán, hombre de probidad, seriedad y prudencia excepcional. A éste último lo acompaña un personaje, el doctor Edelmiro Pérez, a quien jamás he visto dejar de contestar una llamada telefónica de los medios o de hacer descuentos generosos a aquellos pobres de solemnidad. Él representa el espíritu humanista de la medicina, que espero jamás se pierda.

Le deseo a mi hospital, en los cambios que se avecinan, que conserve lo valioso y transforme lo necesario y que siempre se escuche la voz que nunca dice que no: la de Edelmiro Pérez.


luisetodd@yahoo.com