Ciencia y Política

Doctor Santos Guzmán, director de excepción

Yo amo a mi Facultad de Medicina porque de ahí obtuve las gotas del humanismo hechas capacidad de curar, aliviar o consolar a los pacientes. Mi carrera futura dependió de mi formación original y de ahí que todo lo que sucede en ese lugar me sublima.

Tradicionalmente nuestra facultad celebra, los 23 de octubre, el Día del Médico, con un homenaje a Gonzalitos; en esta ocasión lo adelantó y me perdí este bellísimo espectáculo en el que el director y el rector de la UANL premian a médicos distinguidos; lo anterior lo lamento y por eso expreso públicamente mi admiración a esa facultad que recientemente ha tenido muy buenos directores, como es el caso de Zacarías, Donato, Jesús Áncer y ahora Santos Guzmán, quienes han modificado la filosofía médica de este organismo y la han colocado como el mejor hospital, en términos generales, de todo el país.

Sin embargo, el personaje que le ha dado el último estirón para elevarlo a un nivel moderno, lleno de serenidad y trabajo, es el doctor Santos Guzmán, pues ha convertido mi "viejo hospital" en una ciudad médica en donde la juventud de los estudiantes se asocia con la madurez de los mejores maestros que existen en la región.

Por esto y por otras muchas razones quiero dejar mi germen de admiración por esa institución, presente en este artículo y pedirle a la comunidad que la comprenda, que la quiera y que la recuerde siempre en la egregia figura de José Eleuterio González, Gonzalitos, médico, biólogo e historiador, quien está siempre vigilando que la medicina sea el arte ciencia de dar y no de recibir.

Todo esto deben recordarlo aquellos que al amparo del liberalismo económico o de la medicina social, sin alma a veces, olvidan el viejo juramento de Hipócrates, que además dijo: "Si un enemigo que acaba de matar a tu hermano llega herido a pedir tu intervención, debes atenderlo, porque por encima de todo: Eres médico".


luisetodd@yahoo.com