Ciencia y Política

Doce años perdidos en la educación pública

Urge la reforma educativa integral.

En los dos sexenios anteriores, dicen que en buena fe, fracasaron todos los intentos para hacer crecer la calidad de la educación básica y superior. Eso representa una herida abierta en el tema toral de cualquier programa de gobierno. Los fracasos incluyeron el tema de integrarse a la era de la informática, pues la Enciclomedia fue un fiasco y se gastaron miles de millones de pesos que no sabemos dónde fueron a parar.

Lo mismo sucedió con ese programa en el siguiente sexenio y por supuesto la reforma de la secundaria que tanto se requiere no produjo resultado alguno en la mejoría de los índices nacionales e internacionales de esta época, imperativa en el sistema educativo. Tampoco hubo una reforma real de la educación preparatoria, pues a pesar de crearse un sistema, no se integró el desarrollo científico y tecnológico y a la fecha no tenemos técnicos suficientes para hacer frente a la demanda de estos personajes, que requiere la reforma energética.

Todos estos ejemplos y muchos otros nos obligan ahora a tener prisa para que la reforma educativa que planeó Peña Nieto se realice sobre la base de formar integralmente al magisterio, con un sistema moderno y actualizado, antes de sólo evaluarlo y compararlo en un contexto internacional, sin los mismos parámetros de formación previa.

Evaluar a los estudiantes en forma estadística es un absurdo, ya que en nuestro país, con más de la mitad de los mexicanos semipobres, lo que debemos hacer es evaluarlos por aptitudes y por el desarrollo de cada una de las personas, en un sistema personalizado.

Estamos contentos con el inicio de la reforma educativa, pues se logró la despolitización gremial y se organizó administrativamente el sistema para evitar tener maestros sin plaza, pero no se ha tocado la médula del problema, que es cómo aprender mejor y más aprisa, adaptándonos a la globalización, a la informática y a la comunicación, y no perder el concepto de educación con efecto social.

En todos estos capítulos tendremos que acelerar nuestras iniciativas, porque sin la reforma educativa, las demás sólo beneficiarán a los mismos de siempre y seguiremos con ignorancia y pobreza.

luisetodd@yahoo.com