Ciencia y Política

Doble moral

El que esté libre de culpa
que tire la primera piedra.

 

Me refiero al psicodrama teatral que ha tenido lugar con la inmoral videograbación y también falta de escrúpulo periodístico, linchamiento privado, social y político de los diputados del PAN, azules palomitas que si no invirtieron dinero del pueblo en esos menesteres, de los que se les acusa, bastante castigo van a tener cuando se enfrenten a las fieras petrorianas en el hogar, pues les harán pasar muchos ratos amargos.

El que esto escribe ha estado en el mundo de la política, de la ciencia y de la cultura a nivel nacional e internacional, y ha observado que después de los grandes eventos, tanto diplomáticos, científicos y políticos, muchos dan rienda suelta a su alegría, festejando con damiselas frívolas y ligadas a la profesión más antigua del planeta; algunas de ellas, pues otras solamente amantes del gusto erótico reiterado. Ejemplos de ellos existen en todas las sociedades, inclusive en las puritanas (Kennedy, Roosevelt, Clinton, etcétera).

Conforme lo aquí señalado no me asusta este tema y me disgusta la doble moral y el fariseísmo, pues estoy seguro que todos aquellos que hemos sido jóvenes, tenemos alguna culpa que expiar de esa naturaleza y que no es correcto llevar este tema al juicio de la moral pública y menos aún asustándonos del consumo de alcohol, pues aun en las mejores familias, como en el Senado norteamericano, se sirven bebidas alcohólicas dentro del bar del mismo edificio y hasta en la iglesias hay vino y hasta otras inquietudes.

Mi modesta opinión es que si no hubo dinero público gastado, debemos enjuiciar a esos diputados por tontos, al dejarse grabar, y a los que debemos acusar por ilegales son a los que violentan una fiesta privada grabándola sin autorización, y a aquellos que compran el video para su difusión política y social correspondiente. Y como diría el ranchero: “Calma que pronto nos va a amanecer…”.

Nota: Recientemente apareció un personaje siniestro en el caso, no sabemos si los diputados son víctimas o cómplices; el principio de intimidad sigue vigente, pero hay que investigar los hechos.

 

luisetodd@yahoo.com