Ciencia y Política

Carmen Aristegui, gran periodista pero…

Yo admiro mucho a Carmen Aristegui; es una gran periodista y me gustó mucho su crítica contra los ricos, que en base a los contratos gubernamentales se hacen más ricos y corrompen a las estructuras del gobierno.

Sin embargo, los ataques contra el Presidente, su esposa, el secretario de Hacienda, si bien revelan una realidad, creo que están desnudando un proceso cultural de aprovechamiento de los unos a favor de los otros, que es parte no sólo de la circunstancia histórica de México, sino de la frialdad del liberalismo económico; como decía León Tolstoi, es el dinero, y él lo rubricó diciendo que es la fuente de todos los males.

Esta gran periodista está exhibiendo a nuestro país, a nivel internacional, en un tema que otros países, según la ONU, también lo padecen, pues a nadie le cabe duda de que las grandes empresas industriales, ricas por naturaleza, son las que corrompen a los burócratas, y Rusia, China y otros países son ejemplos mayoritarios de esta corrupción que nos invade por un sistema económico y político del que México forma parte.

Esta dama ha destrozado nuestra imagen internacional con el tema de la Casa Blanca, de la casa del secretario de Hacienda y de la enorme fortuna de Carlos Slim, pero en su afán protagónico se ha olvidado de ir a la médula del problema, que no es sólo del gobierno, sino la de la Iniciativa Privada, que en su afán de no tener intereses más que económicos, es la que genera la tentación cultural de la corrupción gubernamental.

Yo creo que si esa dama quiere hacer el bien, debería dar alguna solución, como por ejemplo, que los empresarios de la construcción y otros firmaran un código de honor en donde no van a ser la tentación de la corrupción gubernamental; también, como me dijo una vez el embajador de Finlandia, el problema no es de leyes sino de educación y autoestima, y ella, que representa a la comunicación, también debe ver la paja no en el ojo ajeno, sino en el propio, porque  sabemos que muchos periodistas están inmersos en este proceso.

Se trata de un problema de educación y de cambiar el proyecto económico internacional, porque los fenicios van a perdurar siempre, mientras que los helénicos demuestran que para ser feliz hay que dar y no sólo recibir.

 

luisetodd@yahoo.com