Ciencia y Política

Alfredo Piñeyro López, a cinco años de su muerte

El 25 de agosto de este año cumplirá cinco años de haber entrado al mundo infinito de la inmortalidad, mi compadre el ex rector de la UANL, Alfredo Piñeyro López, y aunque su obra personal, como director de medicina, investigador, ex rector, es vasta en logros e impresa en la huella de una personalidad sui géneris, con claros y oscuros, pero siempre con una voluntad y tenacidad infranqueable, lo que más me impresiona en mi análisis integral es:

La fuerza nostálgica y no melancólica, que su imagen familiar produjo para que su bella y leal esposa y sus hijos hayan consolidado como costumbre, durante estos años, tratar de perpetuar su memoria, en un mundo caracterizado por el olvido, la amnesia social y la anestesia de una juventud que no quiere recordar el pasado y que se lanza sola a un mundo incierto y lleno de futuros, pero con objetivos confusos y a veces contradictorios sin la esencia e identidad de los prohombres que la precedieron.

Alfredo, que fue un personaje aparentemente inflexible y rígido, y con un romanticismo volátil germánico, en esencia, como dijo su mejor amigo el doctor Moreira: “Era un niño, emocionalmente hablando, sobre todo en el trato con el que él calificaba a algunos seres humanos, como sus semejantes”, a los cuales les entregaba algo de su emoción escondida, conservando en la forma una apariencia estoica y unidimensional en su figura pública y habiéndose caracterizado como yo lo señalé, en situaciones compartidas, como un personaje auténtico y honesto intelectualmente, pero al cual el supremo hacedor no le había implementado una posición de reversa, pues jamás dio una marcha atrás, dentro de sus particulares convicciones.

Sintetizo este breve comentario felicitando a su familia, por la impregnación existencial que le quiere otorgar a su recuerdo y además me refugio en aventuras universitarias comunes, que vivimos en la belle époque del último romanticismo histórico que nuestra generación dejó como legado para la impetuosa y desorganizada fuerza de la juventud actual.

luisetodd@yahoo.com