Ciencia y Política

Aguas con los fariseos y los fundamentalistas

Nadie es perfecto
y la verdad es relativa.

Estamos sufriendo una epidemia de fariseos políticos, que dicen renunciar a sus partidos porque existe corrupción, cohecho, clientelismo, etcétera; y como ellos se consideran perfectos, en apariencia, quieren ir al mundo utópico de la infalibilidad. Lo anterior me recuerda al viejo libro que dice sepulcros blancos por fuera y podridos por dentro.

Estos personajes tampoco han leído a Balzac y La comedia humana, quien habla de todos los errores y aciertos del género humano; ni tampoco conocen a Shakespeare y mucho menos a Miguel de Cervantes Saavedra. Es decir viven en un mundo irreal, en donde su soberbia les impide ver que también forman parte del binomio de aciertos y desaciertos que el destino y las circunstancias tienen.

Otra enfermedad que se acentúa en la política del poder es el fundamentalismo, en el cual tenemos a aquellos políticos que pierden el piso u otros que quieren esconder su ignorancia, pues señalan con aplomo que tienen la verdad absoluta de cualquier argumento determinado o discusión en favor de cualquier tópico.

Ellos tampoco han leído a Hegel y se olvidan que la verdad absoluta no existe, ni en las matemáticas, menos entonces en la vida social. Además no tomaron el curso elemental de lógica, en donde hay que hacer un análisis-crítica de un tema, después hay que hacer una síntesis para integrarla; posteriormente una antítesis, para generar la contradicción, que es la fuente vital de la vida biológica y de la vida de las ideas, pues si no hay dialéctica o discusión entre contrarios, nunca se podrá encontrar a la musa esquiva de la verdad, que está muy escondida en el firmamento de los idearios.

Le recomiendo entonces a los jóvenes que le tengan pavor a los fariseos y mucho miedo a los fundamentalistas, y que se alejen de ambos porque son contagiosos, y actualmente parecen haber invadido la vida de la política que Maquiavelo describió con elegancia, aquella de lo que puede ser; y que fue discutida por Montesquieu; recomiendo también la lectura de ambos.  

luisetodd@yahoo.com