Ciencia y Política

Agua: alta prioridad

Técnicos vs rudos

Esta columna se denomina Ciencia y Política porque frecuentemente estas dos entidades entran en conflicto; ya que la ciencia se basa en la reproducibilidad del fenómeno y en el análisis metodológico, y la política, como sobre todo en nuestro país, se basa en la artesanía del poder y no sólo en lo que debe ser, sino en lo que puede ser.

Nosotros hace muchos años realizamos un seminario sobre el problema del agua en el que participó la UANL, la Universidad Veracruzana y otras instituciones educativas de la región y llegamos a la conclusión en una reunión plenaria en la ciudad de Xalapa que el área noreste y sobre todo Nuevo León no tenían suficientes acuíferos ni predictibilidad de lluvias para asegurarse en forma autosuficiente la necesidad imperiosa del vital líquido en conflicto con el crecimiento demográfico desmesurado.

En dicha reunión que presidió el gobernador de Veracruz se firmó un memorándum para el gobernador de Nuevo León, que inició los trámites que tardaron dos años para poder traer agua de la cuenca más cercana, que es la del río Pánuco. Todo esto conociendo la contaminación del mismo y los problemas de la transportación del vital líquido. Esa fue la triste pero única conclusión.

Actualmente tal parece que el virus de la política se ha infiltrado y algunos funcionarios señalan que no es necesario traer agua del Pánuco; y que aquí con ahorros, con pozos profundos, etcétera, se puede lograr asegurar el fluido para nuestra ciudad. Puras tonterías y baladronadas verbales alejadas totalmente del rigor científico.

Este fenómeno de conflicto entre ciencia y política es semejante al de ciencia y religión, en el cual la religión se basa en la fe, pero en el caso particular del agua, la fe no nos quitará la sed y creo que algunos políticos y críticos diletantes, como los ecologistas fundamentalistas, deben pensar con método científico y práctico y saber que no hay otra solución.

El asunto financiero es otro tema y como lo dijo Eugenio Clariond: es imperativo de que el dinero invertido no se vaya a unos bolsillos traviesos, sino en realidad sirva para prevenir la sed, que en el año 2020 inexorablemente nos llegará.


luisetodd@yahoo.com