La impunidad de una acusación

Ay de quien escandalice… más le vale que le cuelguen una piedra de molino… y le hundan en el mar…

Esta es una época de comunicación y este bello instrumento de la ciencia y la tecnología debe tener un marco moral para producir beneficios para la sociedad y no sólo perjuicios, en el importante rubro de la confianza individual y social.

La aseveración, antes dicha, parece no formar parte de la juventud moderna, que gobierna o comunica a través de medios diversos, como periódicos, canales televisivos, redes sociales; pues tal parece que estos instrumentos se utilizan para ingresar al horrible infierno de Dante, es decir que las noticias negativas superan a aquellas que tienen una propuesta ética fundamental.

Es entonces la sociedad actual una hidra de mil cabezas; cada una de las cuales quiere vorazmente destruir a su vecino o a su compañero de camino, en la vida histórica y social que todos vivimos y padecemos.

Estoy asombrado de las infamias, hechas calumnia, o deformaciones de la verdad, que se suceden en el tratamiento a los funcionarios públicos, pero también de los privados; en donde se contamina hasta la familia, esencia inmaculada de una comunidad.

Ojalá recordemos:

La sociedad actual vive un fenómeno acelerado de comunicación, conductismo, en donde decir muchas mentiras acumuladas producen el efecto pírrico de la autodestrucción: aguas...