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¿Por qué seguir las elecciones primarias en Estados Unidos?

Si bien el sistema electoral de EU es diferente al mexicano, el formato mediático de las campañas se orienta a atraer a audiencias que tradicionalmente no siguen temas de política.

El lunes 1 de febrero comienzan las elecciones primarias (internas) presidenciales de los partidos políticos en Iowa, Estados Unidos. Desde la posguerra, Estados Unidos ha sido presidido en más ocasiones por republicanos que por demócratas, quienes no han mantenido la presidencia tres periodos consecutivos. El escenario 2016 aún se mantiene incierto, a diferencia de hace cuatro años cuando, a estas alturas, se proyectaba la reelección del presidente Obama debido, en gran parte, al débil grupo de candidatos republicanos. Hoy, no obstante, más de uno en México se preocupa por la "inminente" victoria de Donald Trump entre los republicanos, mientras que la ventaja de Hillary Clinton se ha reducido frente al socialista Bernie Sanders, por lo que se percibe una competencia más cerrada y extendida de lo que se esperaba.

Las elecciones en Estados Unidos son un ejemplo de cómo la política es interesante para los más especializados y para la opinión pública en general puede ser didáctica y hasta divertida. Si bien el sistema electoral en Estados Unidos es diferente al mexicano, el formato mediático de las campañas (encuestas, debates, spots y cobertura televisiva) se orienta a atraer a las audiencias que tradicionalmente no siguen temas de política.

¿Por qué seguir las elecciones primarias en Estados Unidos? Destacan las siguientes cinco enseñanzas:

Primera: Más temprano que tarde, los candidatos estadunidenses responden a cuestionamientos difíciles, pues su constante presencia mediática, en entrevistas y debates, los obliga a atajar las críticas de sus propios adversarios y las dudas de los medios de comunicación. Así, mientras que Hillary Clinton ha resuelto temas que van desde su paso por la Secretaría de Estado hasta su relación con Bill Clinton, Donald Trump ha generado la polémica necesaria para que sus declaraciones sean noticia. Los candidatos maximizan su tiempo al aire para posicionar, responder y atacar.

Segunda: En Estados Unidos los políticos en general, y los candidatos en campaña en particular, dirigen sus mensajes a la gente, y en menor frecuencia a sus rivales y a los medios de comunicación. El formato de las discusiones entre candidatos y las entrevistas en los programas de noticias e incluso en los de entretenimiento enfatiza la informalidad y la sencillez del lenguaje, acercando a los políticos al electorado, especialmente a aquellos potenciales electores que tradicionalmente no se interesan por la política, que es la amplia mayoría. Los políticos dan de qué hablar a los ciudadanos a través de los medios de comunicación.

Tercera: Relajar la rigidez de los formatos incrementa las audiencias. De acuerdo con la ley, las autoridades electorales no son protagonistas de la discusión pública, especialmente en los debates, que son organizados por las cadenas televisivas y, cada vez más, por plataformas de internet y redes sociales, incluyendo Facebook o Google. El formato, la fecha y la convocatoria a los candidatos es por parte de los medios de comunicación, por lo que tienen amplia libertad para generar un producto que incremente el interés y, con suerte, un alto rating. Debido a que los candidatos participan en las plataformas de comunicación más actualizadas, los temas que abordan son vigentes y su lenguaje es sencillo. A través de los medios de comunicación, los políticos hablan los temas que les interesan a los ciudadanos.

Cuarta: La permanente y extendida discusión entre candidatos los obliga a diferenciarse en temas de política pública (issues) y no únicamente a través de referencias personales. Los debates y las entrevistas en medios de comunicación se enfocan en "el cómo" asumiendo que "el qué" está ya diagnosticado. Los candidatos republicanos y demócratas entablan discusiones sobre temas que discute la opinión pública, incluyendo el cambio climático, el control de armas, el aborto o la seguridad social, entre otros. Así, el electorado conoce a los candidatos simultáneamente en su personalidad, su imagen y su solución a los problemas públicos.

Quinta: Las campañas políticas son utilizadas por los candidatos para conectar con el electorado. Las historias de vida que presentan los candidatos, subrayando su esfuerzo, sus vicisitudes y hasta sus tragedias, más que sus logros o aciertos, los presentan como personas con las que, de alguna u otra forma, el electorado puede identificarse y más probablemente votar por ellas. Los programas de entretenimiento, a los que acuden los candidatos con mayor frecuencia que nunca antes para acercarse a las audiencias tradicionalmente alejadas de la política, explotan el contenido humano de los políticos, permitiendo a la mayoría sorprenderse cuando conocen anécdotas de quienes se supone siempre han tenido su vida resuelta y que cada acto es "prefabricado" y ensayado para no equivocarse.

La sobrerregulación electoral en México ha sido resultado de un mal diagnóstico del electorado. Quienes han modificado la ley electoral argumentando defender la equidad, han sacrificado la libertad de expresión y, en el camino, han menospreciado la capacidad de los electores mexicanos. Una mirada a las campañas de los candidatos en Estados Unidos les permitiría conocer una versión más útil de la comunicación política, lo que nos permitirá a todos conocer más, interesarnos más, decidir mejor y, en una de esas, divertirnos un poco.

*Director general de SPIN
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