ARTICULISTAS INVITADOS

La reinvención de Hillary Clinton

Si la ex secretaria de Estado tiene la experiencia y la conexión con el electorado, ¿qué tendrá que corregir para competir con mayor éxito en 2016?

Hillary Clinton buscará ser la candidata a la presidencia de EU por el Partido Demócrata en 2016. La interrogante más importante será si ella y su equipo serán capaces de corregir los errores que cometieron durante la campaña interna de 2008, cuando enfrentó al presidente Obama, y sobre todo si podrá lidiar con los diversos frentes que abrió durante su permanencia como titular del Departamento de Estado.

La campaña de Hillary empezó prácticamente al momento de finalizar su encargo como secretaria de Estado, y sobre todo cuando Barack Obama la acompañó a una entrevista para 60 Minutes en enero de 2013, lo que no ha hecho el presidente con ninguno de los integrantes de su gabinete. No obstante, no fue sino hasta el pasado domingo 12 de abril que, oficialmente, Hillary Clinton anunció su candidatura para la carrera presidencial de 2016 a través un tuit que incluía un video de dos minutos y medio, dirigido a la base electoral demócrata, que incluye a la clase obrera, jóvenes, mujeres, homosexuales y minorías raciales. Como aprendió el republicano Mitt Romney con su derrota en 2012, las minorías son cada vez más grandes y juntas pesan más que la mayoría blanca protestante.

Con 67 años cumplidos, Hillary arranca como la gran favorita con una sólida ventaja en la nominación del Partido Demócrata. Se ha mencionado al vicepresidente Joseph Biden como su principal contrincante, pero tiene los momios en contra: en los últimos 177 años, solo los vicepresidentes Martin Van Buren (1838-1842) y George H. W. Bush (1988-1992) ganaron las elecciones a la presidencia. Por otra parte, se señala a Elizabeth Warren, senadora por Massachusetts; a Martin O’Malley, gobernador de Maryland, y a Bernie Sanders, senador de Vermont, como otros posibles candidatos demócratas, pero no cuentan con la visibilidad y el conocimiento de Clinton. Así, el apellido, la experiencia, los temas en los que se ha posicionado favorablemente y una estrategia de reinvención, le brindan a Hillary la posibilidad de ganar fácilmente la candidatura de su partido y de tomar ventaja, desde ahora, sobre los precandidatos del Partido Republicano. De vencer en la elección presidencial, Hillary arrancaría su presidencia con 69 años, los mismos que el presidente que asumió con mayor edad: el republicano Ronald Reagan.

Tal parece que la historia y la coyuntura no le favorecen a Hillary Clinton. Por una parte, ningún demócrata ha sucedido a un presidente reelecto de su partido, mientras que en las elecciones intermedias de 2014, los republicanos retomaron el control de ambas cámaras del Congreso, lo que se ha interpretado como un voto de castigo al presidente Obama. A pesar de ambos factores, Hillary se percibe como la candidata más fuerte, aventajando a todos los posibles aspirantes republicanos antes del inicio de las campañas, como lo muestra la Tabla 1.


El voto del electorado latino será cada vez más decisivo, pues en 2016 equivaldrá a 11 por ciento del total. A pesar de que los republicanos postulan a Marco Rubio y a Ted Cruz (ambos con padres de origen cubano) como candidatos “hispanos”, y a Jeb Bush como un “latino honorario” (su esposa es de León, Guanajuato), el Partido Demócrata mantiene las ventajas en las preferencias de las minorías hispanas. Como se demostró en 2014, la ventaja de los demócratas es de 2 a 1 sobre los republicanos entre los latinos, y de 9 a 1 entre los afroamericanos, mientras que los republicanos aventajan a los demócratas 2 a 1 entre los blancos. En Florida, con población hispana mayoritariamente de origen cubano, en 2014 los votos fueron 50 por ciento para los candidatos demócratas y 46 por ciento para los republicanos.

A pesar de los esfuerzos de Clinton y su equipo dirigidos a resolver el incidente en el consulado estadunidense en Bengasi en 2012, seguramente seguirá siendo uno de los temas más controversiales durante la campaña electoral. Hillary Clinton buscará cambiar los términos del debate, enfatizará su experiencia y, en su caso, recurrirá al voto de las mujeres mediante el impuso de políticas a favor de la equidad de género.

Si Hillary Clinton ha demostrado tener la capacidad, la experiencia y la conexión con el electorado, ¿por qué no venció a Obama en 2008? Más aún, ¿qué tendría que corregir para competir con mayor éxito en 2016? Samuel Popkin, académico de la Universidad de California en San Diego (UCSD) y consultor de campañas de los demócratas desde la década de los sesenta, describe a detalle en su más reciente libro, The Candidate: What it Takes to Win and Hold the White House, cuáles fueron los pequeños pero determinantes errores de la campaña que definieron la derrota de Clinton ante Obama, a pesar de ser la favorita en la contienda interna.

Sin quitar mérito a los aciertos de Barack Obama y su equipo, entre los diferentes aspectos que Clinton debió tomar en cuenta para ganar en 2008, de acuerdo con Popkin, destacan los tropiezos recurrentes en la organización de su equipo y la delegación de tareas, la concentración en los electores volátiles más que en su base electoral (estrategia contraria a la seguida por Obama en 2012) y el énfasis en destacar su “dureza” como Comandante en Jefe. Hablar en primera persona del singular (yo) durante los discursos, a diferencia de la primera persona del plural (nosotros) pudo reducir la empatía con el electorado, una lección que Hillary ha demostrado haber tomado en cuenta en el video de anuncio de su candidatura.

La ventaja más grande para Hillary rumbo a 2016 será, quizá, que no existe un candidato demócrata del nivel de Obama que amenace su triunfo. Las elecciones primarias (internas) aseguran el triunfo entre los simpatizantes y afiliados al propio partido político, pero la contienda demuestra las divisiones y las debilidades que posteriormente pueden ser explotadas por los adversarios en la campaña general y, sobre todo, en los debates. Si bien, como menciona Popkin, los candidatos no nacen, sino que se hacen, en el caso de Hillary Clinton bien podría decirse, en su segunda y última oportunidad, que también se reinventan.

*Director general de SPIN.
**Consultora de SPIN.