DESDE MI RINCON

Por una verdadera reforma social

Acaba de cumplirse el pasado día 13, un aniversario del arresto de Saddam Hussein en Irak en 2003. Las imágenes que entonces veíamos en prensa y televisión, nos mostraban un pueblo iraquí eufórico derrumbando monumentos y estatuas del dictador, como un efectivo epilogo de la “Operación Libertad Iraquí”, nombre con el que ante los norteamericanos se definía la intervención militar en ese país. Los medios hacían resumen de las atrocidades del régimen caído y pronosticaban un futuro de paz y desarrollo para esa región mesopotámica, de la que se dice, fue en su tiempo la cuna de la civilización occidental. Hoy, diez años después, Irak vive sumido en la violencia y a punto de su desintegración, debido a diferencias étnicas y religiosas que le impiden autogobernarse.
Tres años antes en México, Vicente Fox ganó la presidencia de la republica cobijado con la promesa de un cambio político y social, que se traduciría en una mejor calidad de vida para la población en general, muchos  lo creímos y en su momento, miramos hacia el futuro con esperanza y optimismo. Hoy, sumidos en una inseguridad que no cede a las declaraciones oficiales, miramos al futuro llenos de incertidumbre y si todavía abrigamos esperanzas, es mas por supervivencia emocional que por razonamiento lógico.
De esto puede concluirse, que no es suficiente el cambio de un régimen o un primer mandatario para que una sociedad evolucione a mejores condiciones de vida. El cambio solo puede y debe darse en el seno de la sociedad, pero para que esto suceda, es necesario primero sanar esa sociedad.
Esto solo puede lograrse a través de una educación no solo informativa, sino también eficientemente formativa en los valores humanos universales,  esos que permiten a los hombres convivir y progresar juntos.
Mucho se habla y se aplican cuantiosos recursos materiales y humanos en promover distintas reformas. Que la fiscal, que la energética, que la laboral, o la educativa. Todas condenadas a naufragar en el inmundo pantano de la corrupción. Hasta cuando entenderemos que para poder salir del hoyo,  debemos comprometernos todos, ¡pero todos! por una verdadera reforma social.


luismontfort@hotmail.com