DESDE MI RINCON

Pues solo que sea por eso

Decía J. Goebbels ministro de propaganda nazi qué: “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.

Esto es quizá a lo que le apuestan los mercadólogos políticos al diseñar las campañas de los candidatos de las próximas elecciones federales, quienes a diestra y siniestra ofrecen lo que saben que no podrán cumplir.

Tal vez en el mejor de los casos algunos creen sus mentiras, algo así como en una esquizofrenia simple qué, durante el tiempo que cobran del presupuesto, los hace vivir en  una realidad diferente a la del resto de los mexicanos.Yo creo que en un país civilizado la práctica política es indispensable y los políticos son necesarios.

Quiero creer eso y quiero creerles. Es más, necesito creerlo para poder construir en mi mente la visión de una sociedad con un futuro viable, en la que pueda desarrollarme yo, mis seres queridos y las personas con las que me identifico y en las que confío.

Creer es una necesidad básica del ser humano, creer es tener fe, sin fe no hay esperanza ni hay ilusiones ni proyecto de vida. Entonces: ¿Por qué no les creo?Será porque con sus campañas de descalificación se descalifican a si mismos.

Será porque sus discursos están más gastados que las suelas de mis huaraches. Será porque me satura la enfermiza cantidad de spots (26 millones) de su propaganda. Será por la incongruencia entre lo que dicen y lo que hacen nuestros gobernantes.Será porque no entiendo como un sistema tan sofisticado como el del SAT no puede detectar las fuentes de financiamiento de “los malos”.

Será porque la corrupción parece ser un fenómeno social sistémico en el que todos estamos inmersos.Será por la impunidad y el cinismo con que rubrican su desempeño todos los partidos.

Será porque hay maestros y sacerdotes pederastas. Será porque la pelea del siglo fue o pareció ser un fiasco. Será porque mercancías robadas se venden con sus  etiquetas originales a escasa distancia  de donde se sustrajeron.

Será porque ya no puedo creer en mi comunidad al ver como  nuestro comportamiento vial, se parece al de las reses en los rediles llegando desde el corral. ¿Será…? Pues solo que sea por eso. 


lamontfort@hotmail.com