DESDE MI RINCON

A propósito del 5 de Mayo

El devenir histórico de la humanidad, podría resumirse en frases que de manera sucinta expresan en pocas palabras la trascendencia del momento que se vive. Así, el General Ignacio Zaragoza, en ocasión de la llamada “Batalla del 5 de Mayo”, rindió en 1862 su informe al Presidente Benito Juárez diciendo: “Las armas nacionales se han cubierto de gloria.”.
Recién celebramos los mexicanos, un aniversario más de dicha gesta histórica, de la que, como siempre y en todos los países sucede,  la historia oficial se ha encargado de difundir durante décadas una versión simplista y maniquea, que alimenta el nacionalismo ramplón en detrimento de eso tan difícil de conseguir que se llama “la verdad histórica”.
Buen ejemplo de esto, es la omisión que frecuentemente se hace del complemento que llevaba el mensaje de Zaragoza: “Las tropas francesas se portaron con valor en el combate y su jefe con torpeza”, aludiendo con esto a la impericia del General Lorencez.
Se cumple así el refrán de que “la historia la escriben los vencedores”, aunque en este caso cabría mencionar que, si bien los franceses fueron vencidos en esa batalla, a la postre terminaron ganando la  guerra, ocupando la Ciudad de México el 10 de Junio, guerra que  era propiciada  por otros mexicanos, entre los que se contaban  personajes como Juan Nepomuceno Almonte (hijo de José Maria Morelos y Pavón), quienes buscaban derrocar a Juárez, procurando la presencia de los franceses y el establecimiento del imperio de Maximiliano.
De ese reconocimiento honroso al valor del enemigo, propio de la época, se comprende  el episodio del general francés Gustave Niox, que 46 años después, recibiera en Francia a un general mexicano  veterano como él de la Batalla de Puebla, de quien se refiriera  Zaragoza al informar a  Juarez: “el empeño y bizarría del ciudadano general don Porfirio Díaz”.
La vida y trayectoria militar y política de Porfirio  Díaz, otra gran omisión de nuestra historia patria, le dieron quizás como a ninguno otro, un profundo conocimiento de la idiosincrasia mexicana. De ello, dos reveladoras frases nos deja: “No despierten al México bronco” y “Mátenlos en caliente”.


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