DESDE MI RINCON

De pronóstico reservado

Estupor, coraje, incredulidad, rabia, indignación, impotencia o tristeza, son algunas de las emociones expresadas por mi-llones de personas alrededor del mundo, ante los bestiales y psicópatas atentados recién perpetrados en la capital de Francia.

París, cuna de la democracia moderna y baluarte de los fundamentos teóricos de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que nos permiten vivir civilizadamente, o al menos intentarlo,  fue agredida arteramente por quienes desean imponer un califato, “en todos los lugares habitados por musulmanes”, según han declarado los voceros del autodenominado Estado Islámico o ISIS, por sus siglas en inglés (Islamic States of Irak and Siria).

La reacción francesa no se ha hecho esperar, las declaraciones del presidente  Hollande implican claramente una condición de estado de guerra en contra de ISIS, pero la complejidad de la situación derivada de los intereses de otros países involucrados, hacen pensar que el asunto es, para expresarlo en términos médicos: “de pronóstico reservado”.

El origen de ISIS tiene tanto  sus raíces ideológicas  como  sus enclaves territoriales en Siria, en donde se libra una guerra civil entre grupos rebeldes y el gobierno de Bashar al-Asad. Conflagración que ha dejado ya 200,000 muertes y un grave problema de emigración hacia Europa.

Estados Unidos rechaza la presidencia de Asad, mientras que Rusia lo apoya, seguramente cada uno por intereses relacionados con el petróleo,  explotado en ese país principalmente por la “Shell” angloholandesa, la “Total” francesa y la “CNPC” china, así como por la importancia estratégica para Rusia de su única base militar en  la costa  mediterránea, localizada en Tartus.

Por si esto fuese poco, Irán apoya al gobierno de  Asad y Arabia Saudita se opone a él, lo mismo que Turquía, que además pelea contra los separatistas Kurdos que a su vez se declaran enemigos de ISIS.

Sin restar ni un ápice al dramático y doloroso suceso de París, que nos hiere y atañe a todos los seres civilizados, cabe recordar la frase aquella  de: “no declares una guerra que no estés seguro de ganar”, sobre todo si es un enemigo fanático, oculto y sin rostro. 


 lamontfort@yahoo.com.mx