DESDE MI RINCON

No necesito asomarme

Son casi las siete de la mañana, entre un resquicio de las cortinas puedo ver el color grisáceo del cielo otoñal,  me pregunto si ese tono pardo será porque esta nublado, o si acaso sea una pasajera melancolía lo que me hace verlo así. 

Mientras realizo las rutinas matinales, llega a mi olfato un leve aroma de follaje húmedo.

Como todas las mañanas, las semillas del pingüico tamborilean sobre el enlozado del patio, pero mezclado con ése para mi muy familiar  sonido, hay otro que reverbera acompasadamente  más allá, desde algún objeto de lámina.

Para elegir la ropa adecuada me digo que no hace falta asomarme para saber que llueve. Si el cielo esta pardo, huele a humedad y suenan gotas sobre la lámina, entonces no hace falta asomarse.

La lógica infantil de mi conclusión me hace sonreír, pero también me hace pensar en cuantas veces al procesar información en apariencia variada, llegamos a conclusiones altamente probables.

Algunos le llaman intuición y otros instinto, pero lo cierto es que nuestra mente no siempre sigue procesos lógicos para concluir suposiciones a las que también llamamos “corazonadas”.

Podemos ignorarlas o bien dejarlas pasar, pero si logramos ordenar y tamizar la información objetivamente, vale la pena hacer caso de ese “sexto sentido”, que a veces nos dice que hay algo fuera de su lugar en el concierto de nuestro entorno.

De esto saben muy bien las mujeres, quienes suelen acompañar a su aguda inteligencia, con una buena dosis de percepción de elementos que a los hombres nos pasan inadvertidos.

Tal vez de ahí la proverbial astucia femenina, que les facilita el engaño, según el decir de innumerables coplas  populares en todos los países y todos los idiomas. No quiere decir esto que solo la mujer engañe, pero si que tal vez engañe mejor.

Por eso también según dicen, resulta divertido ver su enojo e “indignación” al verse descubiertas en su propio campo.No se si la llamada intuición femenina provenga de  su género o si sea algo aprendido  y desarrollado.

A mi me basta para saber que esta lloviendo, ver que el cielo esta pardo, oler a humedad y oír gotas sobre la lámina.  No necesito asomarme.  



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