DESDE MI RINCON

law sha’a Allah

En los albores de la civilización, por el año 8500 a.C. en plena edad de piedra y precisamente gracias a los artefactos de piedra tallada (neolítico), el ser humano estrenaba una agricultura apenas suficiente para su subsistencia, con el tiempo, el uso de su inteligencia hizo mejorar las cosechas, lo que produjo  excedentes que intercambiaba con otros agricultores, generándose así  una forma de riqueza y de comercio incipiente mediante el trueque, aunado esto a un mayor sentido de propiedad de la tierra.

Fue sin duda ese comercio el motor del desarrollo cultural y económico de nuestros antepasados, el intercambio incluyó conocimientos y costumbres que formaron comunidades identitarias, que luego se consolidarían en pueblos, ciudades y naciones.  El comercio trajo progreso pero también diferencias y conflictos, así, miles de años después la democrática Grecia, aceptaba que los metecos (comerciantes extranjeros)  vivieran en sus ciudades, pero no se les otorgaba la ciudadanía, ni podían poseer propiedades, sucediendo como en el caso de Esparta, que se practicaran expulsiones periódicas entre los extranjeros. La xenofobia no es nueva en la sociedad humana, está en nuestra naturaleza territorial demarcar el espacio que nos pertenece y los bienes que en él acumulamos.

La idea de un mundo ideal donde la propiedad se comparte es una utopía que ha demostrado ser inviable. Los grandes proyectos de desarrollo social suelen verse saboteados por la perversidad humana. Envidia, ambición, egoísmo o soberbia, son factores que socaban los puntales  de sueños como el de la Unión Europea y sin embargo, el diálogo realista y los acuerdos inteligentes pueden lograr la convivencia y prosperidad compartida de pueblos distintos.  

Según el politólogo G. Sartori, solo la diferencia de religión resulta insuperable en un mundo “plural” como el nuestro. El fundamentalismo islámico alimenta hoy como nunca una xenofobia generalizada  alrededor del mundo, los líderes racistas proliferan y la humanidad se va  dejando arrastrar por el temor y el odio. “law sha'a Allah” (en árabe: ojalá) sea la inteligencia la que al final prevalezca.


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