DESDE MI RINCON

Un foro en el pantano

El pasado día tres se inauguró en el Palacio de San Lázaro un evento llamado “Foro Anticorrupción”, organizado por el Partido Movimiento Ciudadano y con la participación del diputado lagunero (por Guerrero) Ricardo Mejía Berdeja como vice-coordinador, el foro tiene como objetivo: “contar con las bases que permitan a los legisladores, generar una política que realmente combata de fondo el problema y no se quede solo en buenas intenciones”, esto, mediante la participación de diversas personas de la sociedad civil y de dependencias públicas, con conocimiento y experiencia en el pantanoso tema de la corrupción.Si bien la intención del encuentro es laudable y por mucho oportuna, también es cierto que puede terminar en lo mismo que muchos otros foros anteriores: teorizar sobre las condiciones, estadísticas y características del fenómeno, y en el mejor de los casos, en la propuesta de algunas ideas concretas de tipo punitivo, que iluminen a los adormilados legisladores, para elaborar iniciativas de ley que seguramente terminarán también durmiendo en los archivos de la Cámara.El adjetivo “pantanoso” que arriba usé para describir el tema, connota la naturaleza del mismo, pues comúnmente los pantanos se forman por la escorrentía del suelo, que saturada su capacidad de infiltrar más agua, por la proliferación de plantas acuáticas suele convertirse en una ciénega intransitable,  donde por sus condiciones habitan y prosperan una gran variedad de bichos perniciosos, cuya presencia es prácticamente indetectable, dada su sorprendente habilidad para mimetizarse.Así, la natural insaciabilidad humana es incapaz de absorber el embate de sus ambiciones, la densa y viscosa maraña de la corrupción nos impide salir del pantano y de algún modo, terminamos todos siendo bichos perniciosos en la acción y en el ejemplo.Si corromper es por definición echar a perder algo alterando su forma original, tal vez debamos entonces reentender que la corrupción es el proceso natural de todas las cosas vivas. Revertir ese proceso, solo será posible supeditando nuestros instintos a la inteligencia de comprenderlo y a la voluntad de hacerlo. 


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