DESDE MI RINCON

Para desactivar la bomba

Mucho se ha escrito sobre la diferencia entre crecimiento y desarrollo. Ya en este mismo espacio  he aludido a la diferencia semántica de ambos términos, precisión que  resulta útil  para valorar las declaraciones de algunos de los “genios economistas” que nos gobiernan.
En términos socio-económicos, “crecimiento” es el aumento monetario del Producto Interno Bruto (producción total de bienes y servicios del país), sin considerar cómo dicho crecimiento impacta en la calidad de vida de sus habitantes. Por su parte y sin entrar en mayores detalles para evitar la embestida de los “especialistas”, podemos decir sencillamente que el “desarrollo”, existe cuando el crecimiento es  compartido por  al menos una mayoría significativa de  la población de ese país.
Recientemente, Jaime Serra Puche (uno de esos genios), exfuncionario del gobierno salinista y firmante en 1994 del tratado de libre comercio con los Estados Unidos y Canadá, se presentó en un noticiero en ocasión del vigésimo aniversario del tratado de marras. Como un emisario del pasado, (o quizá del presente), reapareció justificando el éxito del mencionado acuerdo económico con algunos datos estadísticos, que coinciden con el aciago concepto de “crecimiento sin desarrollo”, dijo Serra Puche: “Antes de la firma del Tratado, México tenía un déficit comercial de 2,000 millones de dólares y en 2013, contaba con un superávit de 80,000 millones”, añadiendo que: “antes México exportaba 140 millones de dólares al día y actualmente exporta 1,000 millones”.
Ciertamente los números son deslumbrantes, un 4100% de incremento en la balanza comercial y un aumento de 860 millones diarios (614%) es para entusiasmar a cualquiera. Pero, si los índices de pobreza en México en 1994 eran del 55.6% (SEDESOL),  en 2010 del 46.2% (INEGI), y 45.5% para 2013 (53.3 millones de mexicanos CONEVAL), no es posible entonces hablar de éxito si los porcentajes de Serra no guardan proporción con los del abatimiento de la  pobreza.
Hay en México una bomba de tiempo que se llama desigualdad, para desactivarla, debemos entender la diferencia entre crecimiento y desarrollo y trabajar por éste último.


lamontfort@hotmail.com