DESDE MI RINCON

El apagón, cuando menos por un rato

Hoy como nunca, la carrera tecnológica parece no tener límite ni freno. Carrera acelerada y a veces desquiciante, en la que con frecuencia el cambio por el cambio se convierte en un fin por si mismo, al margen de los beneficios o perjuicios que ese cambio genere.

Esa vorágine de “progreso”, donde aparatos que recién salen al mercado se consideran ya obsoletos en las mismas fábricas que los producen, ha dejado tras de si una serie de “cadáveres”, que no lograron sobrevivir a la predilección de compra de los consumidores, por cierto una predilección manipulada a su antojo por la mercadotecnia comercial.

Los rollos de película, las cámaras Kodak y el tan apreciado automóvil “bocho”, son solo algunos de esos cadáveres que se han quedado en el camino, víctimas de una tendencia de comportamiento social, que valora el lujo sofisticado  y el confort por encima de lo sencillo y lo económico.

Un escenario donde por esa sofisticación, ya no cabe la reparación casera, ya que cualquier desperfecto implica un servicio caro por ser especializado  y la reposición de costosas piezas con la consecuente utilidad para el fabricante. En resumen, la vida se volvió sofisticada y lo sofisticado es costoso.

Ahora les tocó desaparecer  a los aparatos de  TV tradicionales llamados analógicos. A primera vista los argumentos para eso suenan razonables; se habla de un mayor aprovechamiento de la banda radioeléctrica, lo que permitirá la transmisión de más canales y mejor calidad de imagen, así como menores costos de transmisión.

La pregunta obligada es ¿en que beneficiará esto al teleauditorio aparte de la calidad de las  imágenes?La TV en México es uno de los pocos entretenimientos baratos que aún quedan y es también un importante espacio de educación informal, lo que significa que el preocuparse por la calidad de sus contenidos, debe ser una responsabilidad para el gobierno federal. Algo que por corrupto u omiso hasta ahora no ha cumplido.

Dada la pobre y enajenante condición de los contenidos de la TV abierta, quizá fuera bueno para la salud mental de muchos a los que afectó el apagón, que su tele esté apagada, cuando menos por un rato. 


lamontfort@yahoo.com.mx