DESDE MI RINCON

El amor no pasa nunca (In Memoriam RAB)

Por esos impensados caminos que tiene la vida, (dicen algunos budistas que la vida es un misterio para vivirlo, no un negocio para dirigirlo), llegó a mis manos la esquela funeraria de un hombre al que solo conocí a través del trato cercano y familiar con un hijo suyo. Por sus frutos los conoceréis dice el evangelista Mateo (7:20), y en efecto, los hijos de un modo u otro, son siempre fruto y simiente, de quienes como pareja  trasmiten no solo sus características fisiológicas, sino también sus convicciones mejores, sus creencias y principios. Valores éstos, que como buenas semillas germinan en aquellos a quienes solemos llamar “buenas personas”, esto es; seres  valiosos y productivos  para si mismos y para quienes los rodean. Todo esto, en una cadena interminable de eslabones humanos, engarzados por ese sentimiento que ha sido siempre tema de poetas, estudio de científicos y elucubración de filósofos: El amor.Sobre el amor nos dice Platón, (así en presente, porque aunque Platón fue, sus ideas siguen siendo) hay tres tipos: El Amor Eros, que es la fase primaria en una relación de pareja donde se combinan el erotismo, el sexo y la pasión. El Amor Philia, entre quienes encuentran en la amistad la mejor forma de expresión de su admiración e identificación recíprocas. Y el Amor Ágapé, que empatiza y antepone el bien del ser amado por encima de cualquier otro interés personal.La psicología moderna distingue otras formas y variantes del amor, pero más allá de la trilogía platónica o los esquemas de la Psicología Social, podemos afirmar que la forma perfecta es la Ágape, y las demás son solo amor en distintas etapas de perfeccionamiento.La muerte, por su condición límite que nos señala el final de un camino nos hace revalorar la esencia de las cosas, y para quienes han tenido el privilegio de amar en su forma mas perfecta, el amor no pasa nunca, la muerte no es una separación, no es un hilo que se corta, porque el ser amado vivirá para siempre en la mente del amante, de esto nos habla la esquela.Descanse en paz Rodolfo Arroyo Borja, un hombre a quien nunca conocí, pero al que por sus frutos he conocido desde siempre. 


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