DESDE MI RINCON

Riesgo Cero. Un paradigma vencido

La llamada globalización ha traído consigo toda una cohorte de efectos qué, como siempre, según quien los mire pueden ser considerados como positivos o negativos. Por un lado la apertura de mercados que conlleva, ha  favorecido el desarrollo de algunos sectores, sobre todo el de las clases altas de los países ricos y las grandes empresas multinacionales. Por su parte,  los globalifóbicos o “altermundistas”, como ellos prefieren que se les llame para evitar la implícita connotación de oposición, plantean la idea de que “otro mundo es posible”, concepto que dicen, corresponde más a como definen sus objetivos y que surgió en el Foro Social Mundial, encuentro  donde anualmente se dan cita una gran cantidad de movimientos sociales de distintos países y que paradójicamente, ha crecido como un “movimiento de movimientos”, gracias a la avanzada tecnología en las comunicaciones, aglutinando a múltiples organizaciones cuyos ideales  van desde los ecológicos  hasta los pacifistas, constituyendo una fuerza de la sociedad civil, que ha logrado que en foros como el de la Organización Mundial de Comercio, se re-entienda la globalización no solo en su aspecto comercial, sino también en el social, al   incluir en su discurso términos como el de los derechos humanos, del trabajo, del ambiente o el de distribución de la riqueza. Como una alternativa al capitalismo salvaje de la corriente neoliberal, este “otro mundo posible” plantea la viabilidad  de vivir en un sistema económico solidario, un comercio justo y una banca ética, por mencionar solo algunas de sus propuestas.Si bien la globalización puede considerarse un proceso inevitable e irreversible, sin acotamientos tiene costos ocultos que tarde o temprano cobran su factura. La precarización de los niveles de vida de de los mas débiles, se traduce en una inseguridad social que se exporta, como ya lo están viviendo los norteamericanos. Igual que algunas patologías de esos débiles, como el virus del ébola, que para sorpresa de los españoles ya superó el supuesto “riesgo cero” sanitario de la comunidad europea, respecto de las enfermedades de sus vecinos pobres, los africanos. 


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