DESDE MI RINCON

Paz y Garro. Una complicada pareja

El próximo 31 de marzo, se conmemorará un centenario del natalicio de Octavio Paz, premio Nobel de literatura 1990 y uno de los más influyentes escritores mexicanos del siglo XX. Muchos son los méritos literarios de Paz, y otros con mejor pluma y criterio se encargarán de reseñarlos. Por mi parte, abordo aquí otra cara de la vida del poeta: su matrimonio con la también escritora Elena Garro. Hecho que marca su vida y nos deja una enseñanza de lo que no debemos hacer a la hora de elegir pareja.
Su afinidad en el tema literario se revela en las memorias de la Elena novia, cuando relata: “nos íbamos a pie, hablando de libros. Camine y camine y platique y platique”. Escenario distinto a la Elena esposa que años después dice: “Durante mi matrimonio, siempre tuve la impresión de estar en un internado de reglas estrictas y regaños cotidianos que, entre paréntesis, no me sirvieron de nada, ya que seguí siendo la misma”.
Esta última frase, resulta reveladora de un temperamento ingobernable en Elena, quien con rencor contenido diría luego: “Me casé porque él quiso, pero desde entonces nunca me dejó volver a la universidad. Me dediqué a periodista… porque eso no opacaba a nadie… Y me dediqué a callar porque había que callar”. Un rencor que luego detonaría y se confirma en palabras de Paz cuando dice: “Elena es de armas tomar, es tremenda”.
Ciertamente la relación de la pareja humana es por demás difícil y requiere una gran disposición de ambos  para mantenerla y cultivarla. Tal vez Elena no la tuvo, tal como Carmen Mondragón (Nahui Ollín), Antonieta Rivas Mercado, Teresa (Pita) Amor y otras precursoras del feminismo en México que vivieron libres y murieron solas.  
Desdichadamente, las consecuencias de estas complicadas parejas repercuten luego sobre los hijos, tal como lo narra Helena Paz Garro, al recordar la reacción de su padre a una opinión de su madre durante una plática de sobremesa. “Mi padre la miró con frialdad y dijo inexpresivo: Después de esa desagradable interrupción, podemos continuar”.
Y así, separados y detestándose continuaron hasta su muerte, acaecidas ambas en 1998 con solo cuatro meses de diferencia.


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