DESDE MI RINCON

La Paradoja Stockdale

Cuando en el mito griego Ícaro quiso volar mucho más alto a pesar de las advertencias de su padre Dédalo, el calor del sol derritió sus alas, por lo que el desobediente joven murió estrellándose sobre las rocas de la isla Icaria.

Por su parte el titán Prometeo en la misma mitología, robó el fuego de los dioses para entregarlo a los hombres, provocando así la ira de Zeus, quien lo castigó con el suplicio de que un águila devorara su hígado eternamente  y no contento, nos envió a los humanos una caja llena de calamidades y desgracias, que la curiosidad femenina de Pandora desparramó por todo el mundo. En la teología cristiana, el pecado original de Adán y Eva,  consistió en desobedecer la prohibición de comer el fruto que los haría conscientes del bien y el mal y el castigo a su transgresión, fue más o menos tan desproporcionado como el de Icaro o el de Prometeo: para ella parirás con dolor y para él, sudar trabajando  para  ganarse el pan.

Pero detrás de la interpretación literal de estos textos, puede hallarse un simbolismo que explica su existencia y les da sentido. En ellos se refleja el costo que debemos pagar los humanos por la capacidad de cuestionar, juzgar   y  analizar al mundo que nos rodea y a nosotros mismos, en  un conocimiento inteligente, que nos condena irremediablemente a vivir con una cierta dosis de infelicidad ( lo que por cierto también acaba con el hígado).

Tal vez por eso y por la condición en la que se encuentra hoy el mundo en el que vivimos, la “búsqueda de la felicidad” se ha vuelto un asunto obsesivo para muchos. Libros, conferencias, cursos, frases, memes y foros aseguran por todas partes  ser caminos a la felicidad.

Ser positivo y optimista es bueno, pero como en todas las cosas también en esto hay límites. Jim Stockdale descubrió durante su cautiverio de 8 años en Viet Nam, que los prisioneros extremadamente optimistas no sobrevivieron a sus repetidos  desengaños, observación que  hoy se conoce como la  “Paradoja Stockdale”. Tal vez la felicidad no sea dada a los humanos y sea  solo una quimera, siendo  la tranquilidad de la  paz interior, un estado más posible y alcanzable. 


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