DESDE MI RINCON

Otoño en París

Cae la tarde, el viento helado sobre mi rostro  me hace recordar que es noviembre y que Paris, está situado sobre los 48 grados latitud norte, a la misma altura que Vancouver en Canada. Esperando la señal que me permita cruzar la Avenida Champs Elysses, contemplo como las ramas secas de los centenarios arces reales, a los que los franceses llaman “plataniers”, se reflejan sobre las clásicas ventanas rectangulares de los vetustos edificios “haussmannianos”.Bajo la luz del atardecer, el efecto hace lucir los cristales como caramelos craquelados que tras de sí, resguardan innumerables biografías de otros tantosparisinos, que díacondía, se afanan por sobrevivir y prosperar en un entorno rebosante de belleza estética, que aunque profundamente gratificante, no impide que la ciudad sea dura y difícil, como todas las grandes capitales del mundo.Es otoño en Paris y no es temporada de turistas, como mi prisa no es la de quienes en este momento caminan por la calle, me detengo a “saborear” todo lo que mis ojos alcanzan a ver. A mi izquierda, distingo bajo un cielo pardo el casquete de oro y bronce del Obelisco de Luxor, que con sus 3200 años de antigüedad, me recuerdan el posible origen egipcio del nombre de la ciudad. Paris, de per, alrededor de la casa, y de Isis, diosa egipcia cuya escultura fue encontrada en la Abadía de Saint German des Pres. A mi derecha, el monumental Arco del Triunfo y al frente sobre el Rio Sena,los cuatro pegasos art nouveau del majestuoso Puente Alejandro III, en su hora inaugurado por el malogrado Zar Nicolás II.Por la escalinata del extremo sur, desciendo a saludar una vez más a una vieja amiga, ahí, casi escondida bajo el puente, permanece paciente la dorada escultura de una salamandra, emblema del Rey Francisco I y símbolo de renacimiento o indestructibilidad del alma. Donde otrora he vivido uno de los momentos más significativos de mi vida, miropasar las perennes aguas del Sena, mientras pienso que así se nos pasa la existencia. Es otoño en Paris y también en mí, pero cerca, en la Plaza Marigny, recién he visto que han nacido unas hermosas flores de invierno. Paris otoño de 2013. 



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