DESDE MI RINCON

¿México irredento?

Una de tantas anécdotas que se le atribuyen a don Porfirio Díaz cuenta que, presenciando en compañía de su esposa doña Carmen Romero Rubio un desfile de las tropas de su amigo el káiser Guillermo II, ella le preguntó el porqué los soldados mexicanos no podían mostrar la misma disciplina que los alemanes, a lo que el general dicen que respondió: “No es cuestión de disciplina Carmelita, es cuestión de historia”.

Contrario a lo que comúnmente se piensa, los estudios cursados por el mestizo general oaxaqueño en su infancia y juventud, serían suficientes para acreditar lo acertada de su opinión, pero al ser él mismo (a esas alturas de su vida), no sólo un testigo sino un activo protagonista de muchos importantes episodios de la historia de su país, su percepción profunda y su conocimiento práctico de la idiosincrasia del mexicano, resultan un recurso que no podemos dejar de lado cuando tratamos de entender: porqué somos como somos y nos va como nos va.

Los intentos de comprender y explicar esa “mexicanidad” son numerosos: López Velarde, Altamirano, Paz, Usigli, Arreola, Cosío Villegas, Guzmán y un muy largo etcétera, han intentado descifrar una incógnita que hace de México y los mexicanos un pueblo al que don Carlos Montfort Rubín alguna vez se refirió como: “irredento”.

Historia es destino, reza un viejo proverbio, y tal parece que esa sentencia se ha convertido en una condena de la que no podemos liberarnos los mexicanos. Quizás como algunos afirman, el hecho de provenir históricamente de una cultura indígena ultrajada nos hace ser resistentes a todas las formas de orden y autoridad.

No es cuestión de genotipo, y ahí están en el extranjero miles de mexicanos exitosos que lo demuestran. Es, como afirmaba Ortega y Gasset cuestión de las circunstancias que nos rodean. Incivilidad, irresponsabilidad, impunidad, corrupción, indiferencia, irrespeto e inconciencia, son entre otras esas dañinas circunstancias donde debemos vivir diariamente.

Ahí, en esas actitudes esta el problema y por ende ahí mismo esta la solución, sólo hace falta que verdaderamente queramos trabajar en ellas, para dejar de ser un pueblo irredento.

lamontfort@yahoo.com.mx