DESDE MI RINCON

De Independencias y Mitotes

Solo cuarenta años  después de conseguir México su independencia de España, en 1861 conservadores mexicanos representados por Juan N. Almonte (hijo de Jose M. Morelos), José Maria Gutierrez, José Manuel Hidalgo y otros, estaban en Europa pidiendo a Napoleón III su ayuda para instaurar un gobierno monárquico que sacara a México del caos político y financiero en el que se encontraba, así como que brindara la protección necesaria ante los acechos intervencionistas de Inglaterra y España y aun de los Estados Unidos, que en ese momento se encontraba librando su Guerra Civil.

La propuesta encontró eco en los intereses de la casa de Habsburgo y en las ambiciones imperialistas del nuevo emperador francés, que aspiraba a repetir las glorias de su tío Napoleón I. Ambiciones que dicho sea de paso, lo llevarían hasta la lejana Cochinchina,  conflictivo dominio francés cuya independencia cristalizaría teóricamente en 1945, para devenir años después,  en la infausta guerra  conocida como “El pantano de Viet Nam”, librada en ese país por los norteamericanos durante veinte años en el pasado siglo XX.

Independizarse implica por definición la capacidad de gobernarse, administrarse y sostenerse por si mismo, de no darse esto, la independencia se vuelve un proceso caótico, largo y costoso.

Haití, uno de los países más pobres de América, fue el primero de ese continente (con excepción de los Estados Unidos en 1776) en liberarse del dominio de una potencia europea (1806), seguido por Ecuador (1809), Colombia (1810), Paraguay (1811), Venezuela (1811), Argentina (1816), Chile (1818) y así sucesivamente el resto de los países americanos, con la inclusión de México en 1821.

Año con año, celebramos la independencia de nuestro país con el obligado grito de la noche del 15 y el consiguiente fandango que acompaña a las llamadas fiestas patrias.

Ciudades, pueblos y rancherías se visten de colores y banderas, en un festejo que mucho tiene de mitote y muy poco de conciencia cívica ciudadana. Los mexicanos sabemos poco y nos interesa menos la historia de nuestra independencia, tal vez por eso no percibamos como la hemos ido perdiendo. 


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