DESDE MI RINCON

Igual o más que la pobreza… el ejemplo

Hoy por hoy, uno de los puntos relevantes en la agenda de todas las instancias de gobierno en México, es el tema de la inseguridad. El que así sea no es casualidad, pues aunque los políticos son expertos en maquillar realidades, en el fondo saben con certeza que una de las principales razones de ser o de existir de un gobierno, es precisamente la de garantizar la seguridad de los gobernados, de no cumplirse esto, no se justifican ni su  existencia y por ende tampoco sus sueldos y emolumentos.
Así las cosas, entre el mare mágnum de acciones, declaraciones, diagnósticos y propuestas de solución al terrible problema de inseguridad que vive México, flota en muchas mentes la pregunta: ¿Cómo llegamos a esto?
La respuesta, como todo lo que tiene que ver con el comportamiento humano no es fácil. El problema es multifactorial y no podemos afirmar que haya un solo factor determinante, aunque es válido sostener que algunos influyen más que otros.
Uno de ellos, hacia el que han apuntado muchas voces, es el de la pobreza y es perfectamente lógico suponerlo así, sin embargo cabe preguntarnos; ¿porqué si siempre ha habido pobres, la inseguridad no se desbordaba incontenible como sucede ahora?
El problema es cuestión de valores y para entenderlo debemos entender primero: que los valores no se trasmiten por discurso sino con el ejemplo, y segundo: que la sociedad tiene como referente de “lo valioso” a personajes que son “exitosos” en lo político, lo social, lo religioso, lo artístico, lo deportivo, etc.
Así, podemos concluir que no es solo la pobreza material la que detona la criminalidad, sino los abominables ejemplos de corrupción sin límite y de ambición insaciable de muchos de esos personajes, aunado al comportamiento de las clases pudientes, que sumidos en un mercado de bienes suntuarios, con increíble miopía y ostentación desmedida, hacen más irritante la desigualdad económica que existe.
Si un factor detonante es el ejemplo, debemos entonces pensar soluciones por ese lado. Buscar así la paz puede sonar utópico, pero ciertamente no se contrapone con otras opciones, y la verdad es que las demás alternativas se nos están acabando.


lamontfort@hotmail.com