DESDE MI RINCON

Fortaleza para vivir y sobrevivir

Hay en el Vaticano, en las llamadas Estancias de Rafael en el segundo piso del Palacio Apostólico, un fresco que representa a las cuatro Virtudes Cardinales: Justicia, Prudencia, Fortaleza y Templanza.

La alegoría, ubicada en la Sala de la Signatura donde el Papa Julio II firmaba los documentos importantes, representa junto con otros frescos como “La Escuela de Atenas”, “la Jurisprudencia” o “El Parnaso”, la tendencia humanista  del Renacimiento en el   siglo XVI, a relacionar  los valores cristianos con la filosofía griega, que entendía la excelencia ciudadana, como resultado del cultivo de tres virtudes: Valentía, Sensatez y Justicia, que hacían al ciudadano útil y perfecto para su comunidad.

A esto, Platón en su obra “La República” le añade la prudencia, para definir las cuatro virtudes ya mencionadas, que 19  siglos  después difundirá con mejor éxito la religión católica y particularmente Julio II el “Papa Guerrero”, en este caso a través del pincel maestro de Rafael Sanzio.

Independientemente de la fuerte implicación religiosa ya explicada, el cultivo de cada una de esas virtudes se refleja en un desarrollo personal indiscutible y debería ser una asignatura teórico-práctica obligada en la educación del ser humano, el cual es proclive al desorden y al comportamiento antisocial, en mayor medida que a la “excelencia ciudadana” griega, como fácilmente puede constatarse al observar el estado y la tendencia caóticos de quienes poblamos la llamada aldea global de este siglo XXI.

Hace algunos días dijo uno de los candidatos norteamericanos a la presidencia de aquella nación, que su fortaleza como país radicaba en su diversidad étnica. Seguramente, su afirmación es más un argumento de descalificación del contrincante que una convicción personal, pero no deja de ser interesante reflexionar en esa idea y preguntarnos en que estriba nuestra fortaleza tanto como sociedad  como en lo individual. 

Existen diversos conceptos de fortaleza, como el religioso, el ético o el filosófico. Por mi parte creo que es la disposición de la voluntad, que nos permite actuar con la firmeza y  prudencia adecuadas en cada momento.


lamontfort@yahoo.com.mx