DESDE MI RINCON

Crimea o la Carga de la Brigada Ligera

Otro rasgo de la globalización, es la rapidez con la que cambia el foco de la atención mediática de un sitio a otro del planeta. Así, una mañana Venezuela o Egipto encabezan los titulares y al medio día se sustituyen por lo que sucede en Siria o en Irak, para luego por la tarde, enfocarse al conflicto de Crimea en Ucrania.
Mientras las crisis se multiplican por el mundo entero, tal como incendios que se inician, se extienden o se apagan, los diplomáticos y ministros corren de un lugar a otro del planeta  como bomberos que en “reuniones cumbre”, buscan aplicar distintos “extinguidores”, cuya eficacia según vemos, varía conforme sea el caso y los intereses de los involucrados, pues en ese pandemonium, solo ellos conocen el contenido de dichos extinguidores, siendo que algunos sirven para apagar el fuego mientras que otros solo lo atenúan o incluso lo avivan.
La percepción de éste inquietante panorama mundial inevitablemente afecta nuestra paz mental, por lo que, en un afán de tratar de entenderlo, cabe preguntarnos cual es el común denominador de todas estas crisis. La respuesta es por demás sabida: el ansia de poder y de dinero de unos y de otros, y en el mejor de los casos, una actitud defensiva por sobrevivir de alguna de las partes.
Ucrania no es una excepción. La mitad de las exportaciones rusas de gas a la Unión Europea que representan el 18% del PIB ruso, cruzan por Ucrania. Hay en esto  una co-dependencia vital, porque  la cuarta parte del consumo de gas de la UE es ruso, siendo la poderosa Alemania su principal cliente. Dada la reconocida inclemencia del invierno europeo, podemos entender lo que esto significa. Por sus instalaciones militares navales, Crimea representa un punto de control estratégico para Rusia, más allá de las proclamas patrióticas.
En 1854 durante  la “Guerra de Crimea”, debido a la ineptitud de los mandos británicos se dio una malograda acción suicida, inmortalizada luego por Tennyson en su poema: “La Carga de la Brigada Ligera”, cuando dice: “A ellos no les corresponde preguntarse las razones, a ellos les corresponde solo obedecer y morir”. Al parecer nada ha cambiado desde entonces.


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