DESDE MI RINCON

Christopher o cuando la culpa nos alcance

Escuché la noticia por la radio el domingo por la mañana sin estar seguro de que fuera una nota confirmada, pues ya antes he comprobado la irresponsabilidad profesional de algunos conductores, producto de su ligereza y afán desmedido de primicias: “En Chihuahua, un niño de seis años Christopher Márquez Mora, fue atormentado y asesinado por cinco adolescentes de entre 13 y 15 años, dos de ellas niñas,  mientras jugaban al secuestrito”.

El dato permaneció de manera obsesiva y profundamente  desapacible en mi mente. No podía olvidarlo pero había algo que me hacía objetarlo. Pensé que seguramente era una información deformada.

Los niños y adolescentes no hacen eso, son inconscientes es cierto, pueden  llegar a matar por imprudencia pero no así, a sangre fría.Para salir de dudas, busque en las noticias del día y más tarde en los noticieros nocturnos. Nadie decía nada, lo que reafirmó mi idea de que quizás el hecho fuera ficticio y al pensarlo, me di cuenta de que así quería creerlo, no quería comprobar que fuese cierto.

Desde el primer  momento estaba negándome a aceptar algo que me resultaba inaceptable.En los días subsiguientes poco a poco apareció más información pero de manera escueta y como noticia secundaria. Los resultados del fútbol y la violencia en los estadios, los escándalos de los artistas y la grilla política acaparan los titulares. El crimen de un niño víctima de otros niños no es noticia, no vende, no gusta.

Fue entonces que pensé que quizá de algún modo, los comunicadores también estaban soslayando el tema. Tal vez en una forma inconsciente de negación, esquivando un  golpe que nos enfrenta con una realidad social que nos genera una sensación sumamente incómoda: la culpa.El eufemismo “descomposición del tejido social”, no es sino una forma de referirse a nuestro fracaso como personas y como ciudadanos. Antes de que la culpa nos alcance, todos debemos aportar algo a ese tejido.

No pueden acaso psicólogos, sociólogos y mercadólogos avocarse a estudiar y diseñar acciones curativas para el tejido. Las células que se nos están enfermando son las más importantes de un organismo social: los niños. 


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