DESDE MI RINCON

Bullying o la perversidad polimorfa

Una de las razones por las que Segismundo Freud fue criticado e incluso rechazado por la sociedad y la comunidad científica  de su tiempo, fue por su teoría del “Perverso Polimorfo”, en la que afirmaba que el ser humano lleva dentro de sí, desde que nace, la misma diversidad de sentimientos perversos que puede tener una persona adulta.

El concepto era “sacrílego”, considerar que un bebé pudiera sentir y actuar con maldad, era inaceptable para la sociedad de principios del siglo pasado (tal vez porque aún no crecían Hitler, Stalin  o  Mussolini), por si esto fuera poco, planteaba además que ese bebé era susceptible de experimentar emociones eróticas y destructivas, predisposición que  solo podía ser controlada mediante la represión impuesta por las normas de la cultura social en uso, situación qué, según el psiquiatra austriaco, desembocaba luego en una personalidad reprimida,  que si bien por un lado permitía que el individuo pudiera adaptarse y socializar con su entorno, por  el otro, la represión sufrida lo condenaba a desarrollar una personalidad neurótica, en el mejor de los casos  con sus correspondientes dosis de ansiedad, histeria,  angustia o fobias, si no es que otros trastornos mentales mayores.

Todo lo cual se manifestaba en lo que el psicoanalista llamó “el malestar de la cultura”, expuesto en la obra que con ese título publicó en 1930.

Aunque según los entendidos Freud está “corregido y superado” en muchos de sus postulados, sus conceptos respecto a lo inherente de la maldad en el ser humano, cobran interés ante el fenómeno creciente del  acoso escolar  o “bullying” (anglicismo que seguramente pronto se integrara al español).

Indudablemente existe en el ser humano, un perverso polimorfo que requiere ser “domesticado” para evitar que de rienda suelta a sus impulsos. La libertad de ser y hacer lo que se nos pega la gana, está restringida por las convicciones y normas que nos han permitido sobrevivir y prosperar como especie, esas convicciones son los valores humanos en los que creemos y confiamos.

El gran problema hoy, es que estamos sobrealimentando la perversidad y  la nobleza esta a dieta.

 

lamontfort@yahoo.com.mx