Mundo Industrial

A ver quién se cansa primero

Una vez más fuimos testigos de la enorme distancia que separa a la clase política en el poder, de los simples y preocupados ciudadanos: el Senado de la Republica decidió -con mil argucias de por medio- ignorar de manera insultante una propuesta ciudadana, que lo único que buscaba era darle transparencia y generar mayor confianza a la ciudadanía, al transparentar con la famosa Ley 3de3, la posición económica de quienes aspiran a un cargo público y de quienes ya lo tienen (creo que esto fue lo que les preocupó).

Sobraron excusas, argumentos de verdad risibles, porque hay una enorme preocupación por la seguridad de los datos confidenciales (se dijo) y en función a ello, se dejaría a la decisión del funcionario el permitir que se hagan públicas o no dichas declaraciones.

Eso sí, les surgió la creatividad y en aras de una postura igualitaria, incluyeron el que ahora a los empresarios y sus empleados, que tengan acceso a fondos federales, se les exija de igual manera dicha declaración.

Lo que no quedó claro es que si esos empresarios también van a tener la prerrogativa de decidir si están de acuerdo en que se hagan públicas esas declaraciones o no, lo cual sería más que absurdo, porque si hay algo que las autoridades conocen bien es la posición económica de los empresarios que trabajan de manera honesta y cumplen con sus obligaciones fiscales.

Es una verdadera lástima que se pierdan oportunidades como esta de trabajar de la mano con la sociedad; no es menor el hecho de que más de 600 mil personas hayan apoyado esta moción. Vaya, muchos candidatos estuvieron de acuerdo e incluso hicieron públicas sus tres declaraciones; lo único que sucedió es que generaron mayor confianza en los electores, incluso, muchos de los que ganaron ni siquiera cumplieron con ello, pero expresaron su apoyo a la medida.

En medio de grandes cambios y reformas profundas como el Nuevo Sistema de Justicia Penal, o la Reforma Energética o la Educativa, que son de gran calado, que impactarán para bien a las siguientes generaciones, en lo cotidiano seguimos empantanados; seguimos siendo rehenes de una clase en el poder que ve la vida desde una burbuja y no le interesa nada más que sus arreglos y componendas para perpetuarse en ese círculo.

Los ciudadanos no podemos ni debemos claudicar ante estos escollos temporales, la resistencia al cambio es innata en el ser humano; pero no hay barrera que se resista a la voluntad de todo un país, vendrán nuevas batallas, nuevos retos.

Los políticos sin visión de estadistas están irremediablemente condenados a desaparecer; el ciudadano común y corriente siempre va a existir y su única posibilidad es tener la paciencia y la constancia para logra mejorar su entorno.

A ver quién se cansa primero.