Mundo Industrial

El vaso medio lleno de las elecciones

Para cuando esta columna se publique, seguramente ya se habrá terminado la efervescencia electoral y ya todos los candidatos ganadores tendrán su constancia de mayoría, y conoceremos también las elecciones impugnadas que llevarán a que los tribunales decidan sobre algo que debiera ser únicamente decisión de los ciudadanos.

Esta nueva edición permite una vez más analizar el proceso desde varias perspectivas: si usamos el enfoque del vaso medio lleno o el vaso medio vacío, habrá quien decida que los resultados fueron extraordinarios, y habrá otro que decida que fue una derrota sin precedentes.

La realidad es que se puede construir desde ambas perspectivas; algo contundente es el hecho del gran rechazo ciudadano al esquema político de los partidos. El INE anunció que el promedio de la participación ciudadana fue del 47.7% del padrón electoral, sumando 39.8 millones de votos. O sea, menos de la mitad del electorado salió a ejercer su derecho, por lo tanto ningún partido se va a poder jactar de tener una sólida preferencia de la ciudadanía.

La suma de votos combinados de todos los partidos es menor a la de otras elecciones de las llamadas intermedias, de ahí que vale la pena resaltar con enfoque positivo dichos resultados.

Para el partido en el poder, es la oportunidad de demostrar con la fuerza que va a tener en el Congreso (mayoría calificada, más de 251 diputados), que ya alcanzadas las reformas estructurales que requerían cambios constitucionales (3/4 del Congreso) ahora se puede enfocar a devolver la certidumbre y el estado de derecho en todo el país, y con esa mayoría sacar los ajustes en las leyes que permitan un mejor desempeño económico, como lo es hacer ajustes a la mal llamada reforma fiscal.

Para los partidos de oposición, se presenta la oportunidad histórica de ser realmente protagonistas de un cambio estructural, y sumarse a construir un mejor país, promoviendo y aprobando verdaderas iniciativas, no ser quejosos y detractores por sistema.

Y para los ciudadanos, es el momento de darse cuenta que la participación real y decidida sí lleva a que el ciudadano cambie el rumbo de una Nación, y obligar a que las reglas para candidatos independientes se acerquen más a una leal y pareja competencia, que el empoderamiento ciudadano sea una realidad permanente.

Desde nuestro enfoque, el resultado es un vaso medio lleno.