Mundo Industrial

¿La tecnología nos hace más ricos o más pobres?


Cuando percibimos con claridad la velocidad con la que se presentan grandes cambios derivado del avance de la tecnología, es inevitable reflexionar sobre el futuro.

En solo 10 años a partir de hoy, mucha de la tecnología a la que hemos tardado tiempo en acostumbrarnos, va a ser totalmente obsoleta, y con ello muchas de las habilidades que tuvimos que desarrollar para hacer uso de ella.

Esta evolución constante, es un reto para la planeación del desarrollo y muchas veces se pasa por alto todo lo que esto implica, pocos se detienen a analizar qué sucederá si seguimos desplazando puestos de empleo para ser ocupados por robots en aras de mayor productividad y por supuesto mayores ganancias.

Existen evidencias sólidas de las grandes oportunidades que se presentan en las economías que deciden avanzar tecnológicamente, y capacitan a sus trabajadores tradicionales y los llevan a integrarse al mundo de las tecnologías de la información.

¿Pero qué pasa con un adulto de 50 años, que con gran dificultad migra a incorporarse al uso de las TI, cuando la velocidad de estas y su prospectiva va más allá de los siguientes 10 años?

De repente nos encontramos con una gran cantidad de personas en edad de jubilación y atrás de ellos una enorme cantidad de jóvenes desempleados y sin oportunidades de incorporarse a la actividad productiva.

El modelo económico mundial al que nos ha conducido la globalización, se ha centrado solo en los beneficios económicos corporativos, y ha dejado de lado el elemento del bienestar del ser humano; la brecha entre ricos y pobres se hace mucho mayor a una velocidad similar a la de la evolución tecnológica.

Esto, inevitablemente nos va a conducir a una paradoja; de qué va a servir ser extremadamente productivos y competitivos, si no van a existir consumidores con la capacidad de adquirir aquello que producimos.

Es impostergable repensar este modelo, y transformar a través de la educación la visión futura del tipo de sociedad que estamos construyendo, no hay nada malo en el concepto de acumulación de riqueza, lo que está desviado es que esa acumulación está en muy pocas manos.

Un reciente estudio de la ONG  OXFAM, revela lo siguiente:

-La mitad más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las

85 personas más ricas del mundo.

-La mitad del total de la riqueza mundial, está en manos del 1% más rico de la población, y la otra mitad se reparte entre el 99% restante.-

-El 10% de la población mundial posee el 86% de los recursos del planeta, mientras que el 70% más pobre (más de 3.000 millones de adultos) sólo cuenta con el 3%. Se antoja necesario replantear nuestra visión de futuro, incorporando toda la fuerza y las ventajas de las tecnologías de la información, a replantear el modelo económico y fortalecer la igualdad y repartición de la riqueza, no con una obtusa concepción socialista, con una gran actitud humanista y de bienestar común.