Mundo Industrial

La tasa óptima de desigualdad

Recibimos una nueva publicación de nuestro amigo el Dr. Jorge Charles Coll, titulada:

¿EXISTE UNA TASA ÓPTIMA DE DESIGUALDAD?

Y de igual forma que las anteriores, es un documento interesantísimo que vale mucho la pena resaltar sintetizando algunas de sus conclusiones.

Hemos afirmado que la desigualdad juega un papel preponderante en el crecimiento económico de un país.

Y en un país pobre como el nuestro, sus efectos son más agudos; de hecho, es evidente que el crecimiento de la brecha económica es mayor cada vez.

Con análisis económicos y graficas estadísticas complejas, el Dr. Charles revela la evidencia empírica de un panel de 112 países.

Una de las conclusiones más solidas, es el hecho de que en países con bajos niveles de desigualdad presentan una correlación positiva con el crecimiento económico; en tanto que países con altos niveles de desigualdad (como México) presentan un claro efecto negativo en el crecimiento.

Podemos decir sin temor a equivocarnos, que dicha desigualdad es el gran detonador de muchos otros efectos que inciden como círculo vicioso en la posibilidad de salir de este entorno,

La desigualdad provoca: falta de educación, deficiente alimentación, escasas posibilidades de desarrollo humano, ausencia de motivación aspiracional y un entorno hostil generalizado en la sociedad.

Concluye el Dr. Charles: “La desigualdad sí importa para el crecimiento. La meta para los países debería ser identificar y alcanzar, por medio de la redistribución eficiente, el nivel de desigualdad que maximice el crecimiento. Los encargados de formular políticas que pretenden crear las condiciones para un crecimiento económico mejorado deberían considerar los niveles de desigualdad del ingreso imperantes”.

No es casualidad que estemos viendo un esquema tributario totalmente imperfecto, donde se exige más a quienes más producen y se empuja a una mayor informalidad; no se busca balancear la carga tributaria, se busca únicamente recaudar más para solventar un mayor gasto corriente.

Si hacemos un análisis de los salarios en las esferas políticas y lo comparamos contra los niveles de productividad, podríamos evidenciar la enorme desigualdad que solo este rubro en particular nos presenta.

Tenemos mucho trabajo por hacer como sociedad participativa.