Mundo Industrial

¿Y la reforma del sistema de justicia penal?

Si le preguntamos a cualquier ciudadano en este país si conoce o ha escuchado con respecto a las reformas importantes que se están implementando en México, seguramente habrá quien responda que ha escuchado de la reforma energética, o la de educación, incluso los más avezados dirán que la de telecomunicaciones.

Sin embargo, la reforma de los que pocos hablan y muchos menos conocemos, es la reforma del nuevo sistema de justicia penal; y si bien esta se publicó en el 2008, su implementación debe concluir a más tardar en junio de 2016 en todo el país.

Esta reforma es por mucho una de las más trascendentes y complejas de todas por las que transitamos en este momento; sus alcances son muy profundos y difíciles de implementar.

Los cambios estructurales que conlleva, obligan a romper paradigmas y vicios muy acendrados en la cultura mexicana.

Simplemente el concepto de que a partir de junio de 2016 a cualquier persona que se impute la comisión de algún delito deberá ser tratada como nunca antes hemos hecho, se va a tener que considerar que esa persona es inocente hasta que no se pruebe lo contrario, más allá de la duda razonable y con todas las evidencias que el caso amerite.

Restan solo un poco más de siete meses para que este cambio profundo esté implementado en todos los estados, y el trabajo por hacer dista mucho de estar a velocidad extrema.

La tarea es titánica y la resistencia de todos los involucrados, autoridades y sociedad es enorme: el simple hecho de la inercia de pretender seguir tratando los delitos de forma tradicional será una tarea ardua para todos.

Los recursos humanos, materiales y económicos que ello requiere se van a poner a toda prueba en muy poco tiempo; todas las averiguaciones existentes tendrán que seguir su curso con el sistema anterior hasta que se agoten, pero todos los casos nuevos tendrán que procesarse con el nuevo sistema de justicia penal.

Hablamos de un cambio de cultura con respecto al respeto a las leyes, es un reto descomunal e impostergable; la sociedad entera tendremos que ser corresponsables de su buena y correcta implementación, no es algo que vayamos a poder pretender que no nos afecta o no nos interesa, porque todos vamos a estar inmersos en ello.

En un abrir y cerrar de ojos, todo aquello que pensábamos conocer con respecto a cómo se ventilaba una denuncia, un diferendo por un accidente de tránsito, un cheque devuelto, etc. dejará de aplicar, y vamos a tener que volver a aprender qué derechos y qué obligaciones tenemos ante hechos de ese tipo.

Sin lugar a dudas, todo un reto.