Mundo Industrial

Nada que perder, y sí mucho que ganar

Einstein tuvo una frase sensacional: “No podemos resolver nuestros problemas, usando la misma forma de pensar que cuando los creamos”.

En México tenemos una gran cantidad de problemas creados por nosotros mismos, lo irónico es que seguimos queriendo resolverlos usando la misma formula año tras año.

Es evidente que es urgente crecer a mayor ritmo, y lo único que se le ocurre a nuestro sistema recaudador, es cobrar más y a los mismos, sin preocuparse de incentivar el crecimiento.

Y peor aún, el poder legislativo, que debiera actuar como un ecualizador, y en muchos casos como un gran catalizador para componerles la página, solo propone parchecitos y arenga al SAT a cobrar más.

Con un horizonte en 2016 sombrío y complicado, la expectativa de crecimiento, no es mayor del 2.3 al 2.5%, cuando en realidad el país necesita crecer por lo menos el 5% anual, para responder al entorno de oferta y demanda de una sociedad en desarrollo.

Con ese crecimiento en automático crecería la recaudación fiscal, y por ende la base de contribuyentes, lo que hace más sustentable cualquier expectativa de dicho crecimiento.

Sin embargo, seguimos constreñidos a querer solucionar esos retos, con la misma forma de pensar (y actuar) que en las últimas tres décadas, apretando a los causantes cautivos.

Los avances que se han logrado con las reformas en Telecomunicaciones, Educación y sobre todo con la Reforma Energética, son pilares primordiales para sustentar el desarrollo futuro, es impostergable, realizar una verdadera Reforma Fiscal y por supuesto acabar con ya la inseguridad, la corrupción y la desigualdad.

Podemos presumir muchos logros y estrategias correctas, pero si nos empeñamos en no atender las que hemos dejado postergadas, se corre el riesgo de que estos logros mayúsculos, no potencialicen al máximo, y su obtención ha costado muchísimo, tanto a la sociedad como al Gobierno.

Estamos a tiempo para un fuerte cierre de la administración actual, con muchas buenas herramientas, un Congreso a modo, un entorno internacional favorable a México, con ventajas competitivas reales, con una planta productiva en crecimiento y con calidad.

Con un buen empujón a los incentivos, regresando la deducibilidad a todas las prestaciones laborales y simplificando y facilitando los esquemas de tributación, se puede lograr mayor recaudación, mayor, inversión, mayor número de empleos, y por lo tanto mayor crecimiento.

Cambiemos de enfoque, no tenemos nada que perder, y sí mucho que ganar.