Mundo Industrial

En 2014, la palabra clave es “Participación”

Mañana estará terminando el 2013; un año difícil, lleno de retos, desastres naturales y cambios profundos. Es inevitable siempre en el cierre de un ciclo el generar nuevas expectativas y anhelos, pero sobre todo, esa renovación automática del espíritu del ser humano que llenamos de propósitos y buenas intenciones.

Lo que marca la gran diferencia entre que todo lo que resulte sean solo propósitos y buenas intenciones, es la materialización de ellos en acciones específicas, que hagan o consoliden esos cambios que anhelamos.

Que sea 2014 ese año en donde materialicemos todos estos anhelos y esperanzas basados en una mayor participación y compromiso; es esencial el que transitemos de ser críticos  de todo, y protagonistas de nada, a ser ciudadanos comprometidos y exigentes.

Desde nuestro muy particular entorno, por muy humilde que este pueda calificarse, debemos participar en la construcción de la sociedad que todos anhelamos y muchos extrañamos.

Esa dependencia muy dañina de que los problemas los tiene que resolver alguien más porque es su obligación, nos tiene sumidos en una inmovilidad terrible.

Es normal y justificado tener miedo; lo que no es justificable es quedarse inmóvil ante el constante avance de la impunidad y la falta de autoridad y de justicia.

La única forma de solucionar un problema es: primero, reconocer que existe; segundo, tener toda la información posible respecto del mismo; y tercero, enfrentarlo de lleno y con decisión.

Identifiquemos cuál es el rol que jugamos en el ámbito de nuestra competencia individual y enfrentemos los problemas comunes, participando con un granito de arena en la búsqueda de una buena solución.La palabra clave es PARTICIPACIÓN; necesitamos ser más ciudadanos y menos apáticos.

La anarquía crece viralmente en ambientes de indolencia e inacción.Es totalmente falso el que los problemas se vayan a solucionar simplemente ignorándolos; como falso también es que si una autoridad no cumple con su función no hay nada qué hacer.

Al contrario, si alguien no cumple a cabalidad con su función tenemos que decirlo; callar es ser copartícipe de esa falla.En la medida que logremos transparentar la función pública, será esa la medida en que avancemos hacia una verdadera democracia; en la medida que se ciudadanicen las decisiones, mucho más sencilla se hará la función pública.

Imaginemos un gobernante que toma decisiones basadas en el real consenso de las mayorías.Suena utópico, quizás, pero no imposible, y lo que podemos imaginar siempre se puede hacer realidad si así lo decidimos.¡Un muy Feliz y Próspero Año Nuevo!