Mundo Industrial

No todo es obtener utilidades

Cuando revisamos las tendencias económicas mundiales, y cómo se desarrolla la generación de empleos, calidad de vida y crecimiento económico globalmente, no es posible ocultar el que algo hemos hecho mal a lo largo de la historia.

Cada vez hay más personas engrosando las filas de la pobreza, aunque se diga que se ha ido ganando la lucha contra la pobreza extrema.

De acuerdo con cifras del Reporte de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, el 80% de la población mundial vive con menos de 10 dólares diarios, y un 80% de la población ve cómo cada año se amplia la brecha entre sus ingresos y los de los más ricos.

La desigualdad es una constante en todas las economías y en todas las culturas; la necesidad de mayor y mayor acumulación de riqueza en unos cuantos se esparce viralmente, y pareciera que nadie se percata de ello.

Se contratan especialistas y académicos para lograr optimizar recursos y bajar costos de mano de obra, con el único objetivo de ser más “competitivos” a costa aún de la dignidad humana, todo en aras de mayores utilidades corporativas.

¿En qué momento hemos perdido la conciencia de que si no cuidamos al consumidor, por más productivos que podamos ser, no van a existir personas con la capacidad de comprar nuestros productos si continuamos, buscando la forma de eliminar puestos de empleo?

No recuerdo en años ver una iniciativa de un gobierno o de una gran institución educativa, en promover un estudio que nos lleve a contratar más personal, a crear más y mejores empleos; da la impresión que la única alternativa es la reducción de costos para preservar la salud económica de las grandes empresas.

Todos los días recibimos muchas peticiones de jóvenes recién egresados buscando empleo, y vemos con tristeza que cada día son menos las oportunidades; todavía conservo la memoria de que a pesar de múltiples crisis, en los 80’s conseguir un buen trabajo era muy sencillo, incluso existía una mayor intención de las organizaciones por atraer talento a base de mayores salarios y/o prestaciones.

Los modelos económicos de la gran productividad están dejando de lado el factor humano, están mostrando una gran falla, a partir del hecho de que si se produce más, también habría que preocuparse por tener más compradores, por hacer crecer el mercado. Si el consumidor decrece en número y en capacidad adquisitiva, todo lo que se crezca en producción va a ser exceso y va a provocar un gran desequilibrio en el balance oferta-demanda.

Pongamos atención: no todo es obtener utilidades a cualquier costo.