Mundo Industrial

¿Cómo se negocia el presupuesto en México?

Hace un par de semanas llegó a nuestras manos una publicación por demás interesante; es el resultado de un excelente trabajo de investigación coordinado por Luis Carlos Ugalde, apoyado por el investigador coordinador Mario Guzmán y Montelongo, y un grupo de investigadores de campo.

El documento se titula: La Negociación Política del Presupuesto en México 1997-2012,   El Impacto Sobre la Composición y Ejecución del Gasto Público.

Es un magnífico trabajo de compilación y análisis, enriquecido por entrevistas con actores protagónicos de primer nivel y recomendaciones claras con respecto a una de las funciones de mayor trascendencia dentro de la labor legislativa y que debiera ser más objetiva y apegada a los preceptos de la Constitución.

Los hallazgos de los vicios que se presentan en el ejercicio de dicha negociación del presupuesto, ponen de manifiesto cómo los intereses particulares de legisladores en aras de avanzar en su carrera política, así como de gobernadores, gestores y cabilderos “dirigen” asignaciones de recursos de forma discrecional.

Escudriña también las deficiencias en materia de ejecución del gasto y sus paradojas, ya que, por ejemplo, en materia de infraestructura, la Secretaría de Hacienda exige pasar por el filtro de la unidad de inversión proyectos que justifiquen su viabilidad.

El Congreso inserta en las modificaciones que hace al presupuesto proyectos que carecen de registro y estudios de costo-beneficio, lo que genera anarquía con respecto a los tiempos de ejecución, y muchos de ellos terminan no ejecutándose, con la consecuente pérdida de los recursos que la misma Secretaría de Hacienda, a sabiendas de este tipo de prácticas, las consiente y reasigna dichos recursos posteriormente de manera discrecional.

Exhibe cómo a partir de un mayor pluralismo en el Congreso, se gestó el llegar a  acuerdos a través de intercambios clientelares, en donde el Ejecutivo, con el fin de lograr los votos necesarios para iniciativas propuestas, hace concesiones; y de igual forma, los partidos de oposición presionan para conseguir recursos que les dan visibilidad política y soportan sus respectivas agendas y promesas de campaña.

Todo ello sin importar que estas acciones afectan significativamente la lógica de planeación integral del presupuesto, así como la correcta distribución y aplicación de los recursos que son siempre menores a los necesarios.

Resume el texto, que requerimos presupuestos que se hayan discutido y enriquecido por el Congreso a fin de que esto se traduzca en fomento del crecimiento, seguridad e igualdad de oportunidades.

Extraordinario documento que merece ser analizado en detalle y conocido por toda la ciudadanía.