Mundo Industrial

Cinco minutos, convertidos en tres horas

Una vez más tuvimos que sufrir la ineficiencia, la indolencia y el abuso de Aeroméxico.

En esta semana y por tercera ocasión nos tocó que en el Aeropuerto de la Cd. de México, nos llaman a abordar más o menos a tiempo de itinerario de salida, y al bajar al pasillo al entrar a la rampa de embarque nos detienen y nos informan que hay que esperar cinco minutos.

Después de 20 minutos nos indican que tenemos que regresar a la sala de espera, en donde nos informan que se esta llevando a cabo una revisión técnica de la aeronave, y que recordemos que todo ello es por “nuestra seguridad”, después de una hora sin ninguna información, nos “recomiendan” el no separarnos de la sala porque de un momento a otro se confirma la hora de salida, esta se dio tres horas después del horario programado.

Para quienes por trabajo somos usuarios sufridos de las aerolíneas, hay momentos en que la ineficiencia e indolencia verdaderamente ofenden; el mes pasado llevé registro puntual de los vuelos que usamos y de 10 vuelos, 9 estuvieron por lo menos media hora tarde, solo uno salió 15 minutos después de su horario; si somos inflexibles en la precisión entonces podemos afirmar que de 10 vuelos, 10 estuvieron tarde.

Pero si a ese dato estadístico le agregamos esto que ya deja de ser una coincidencia, -tres vuelos en una misma semana-, esto nos indica que hay algo terriblemente mal en la operación de esa aerolínea, para que un vuelo salga, existen inspecciones de pre vuelo que se hacen con anticipación de 1 hora por parte de la tripulación, y una vez que el capitán da su visto bueno, operaciones avisa que los pasajeros pueden abordar.

Si, encontramos 3 desperfectos que se descubren una vez que el pasaje ya fue autorizado a abordar, significa entonces que las inspecciones no se están llevando a cabo bajo un procedimiento; o que los aviones están en tan malas condiciones que la tripulación se percata precisamente antes de volar.

En cualquiera de los casos hablamos de un problema de enorme falta de organización y sistema de operación, incluso las pantallas del aeropuerto con información del vuelo en cuestión contra la información de la aplicación en línea de la aerolínea y la realidad del vuelo, ¡son TOTALMENTE distintas!

Lo único que queda de manifiesto, es que esa empresa carece del más mínimo interés por sus usuarios, fue tal la desvergüenza y el desinterés que aún a pasajeros con discapacidades, les ofrecieron comida o agua, en un vuelo con retraso de tres horas.

Urge mayor competencia en este tipo de servicios.