Mundo Industrial

¿Cómo equilibrar la intolerancia y el respeto?

En el transcurso de una misma semana, tuvimos oportunidad de vivir dos experiencias muy similares, con enfoques diametralmente opuestos; en ambas las circunstancias son muy parecidas, no así el comportamiento de los participantes.En el primer evento, transitando de norte a sur por avenida Hidalgo alrededor de las 8:00 horas, por el carril izquierdo, al llegar al semáforo de calle Francita,  el conductor del vehículo delante del mío, se detiene para dar vuelta a la izquierda sin usar la direccional para indicarlo, esto provocó que yo me detuviera y atrás de mi vehículo había muchos autos en la fila.

En ese instante, una camioneta pick up en el carril de en medio me hace señales con las luces y me permite el paso, lo que propició que la fila de autos pasara más ágilmente, unos metros más adelante al llegar al semáforo del Hotel San Antonio, el vehículo que me cedió el paso quedo al lado del mío y abrí la ventana para agradecer al conductor su gentileza, con una sonrisa el conductor me respondió, “nada que agradecer, que tenga muy buen día”.En el segundo evento, tres días después, transitando a la misma hora y en el mismo sentido norte-sur, transitaba yo atrás de un taxi por el carril izquierdo. Al llegar al semáforo de avenida Hidalgo y calle Veracruz, el conductor se detiene para dar vuelta a la izquierda SIN poner su direccional, al mirar por los retrovisores, en el carril central, venia otro taxi, por lo menos a 3 vehículos de distancia atrás del mío, por lo que puse la direccional derecha y cambié de carril para sobrepasar el taxi detenido y regresar al carril izquierdo.Mi acción provocó que el conductor del taxi en el carril central, tocara desesperadamente el claxon y en el momento que empareja su auto con el mío me empieza a insultar con señas y con el claxon, reclamando mi “osadía” de cambiar de carril.En el siguiente semáforo, se me presenta la oportunidad de tenerlo al lado y baje la ventanilla para preguntarle porque me insultaba, a lo que respondió, “que había invadido su carril”, le respondí que había yo usado mi direccional para indicarlo, y me respondió ahora, “ la direccional no le da derecho de preferencia”.

A lo cual le argumente que el hecho no le daba derecho de insultar a un semejante, y le dije que su comportamiento era una pésima imagen hacia su pasajero y si así se comportaba con su familia era un pésimo ejemplo para sus hijos, el conductor respondió insistiendo; “la direccional no le da la preferencia”.En ambos casos una acción similar provocó dos reacciones totalmente distintas, una de armonía, gentileza y respeto, y otra de agresión, intolerancia y violencia.Si traspolamos estas a niveles globales, pudiéramos encontrar como esa actitud intolerante y violenta está presente en todos lados, provocando actos tan deleznables como derribar un avión de pasajeros o bombardeos a hospitales y escuelas repletas de niños inocentes.En la medida que se ha perdido el respeto, la tolerancia y la armonía hacia nuestros semejantes, es como se genera todo este entorno de violencia injustificada, criminalidad y deterioro de la sociedad.Luchemos por rescatar esos valores esenciales a como de lugar, es en beneficio de nuestras familias y las futuras generaciones.El esfuerzo por pequeño que sea va a contribuir en conseguir la armonía y el bienestar, el secreto esta, en que ese esfuerzo sea de la sociedad en su conjunto.No nos perdamos en la vorágine de la intolerancia y falta de respeto a nuestros semejantes.