Mundo Industrial

Más empresarios, menos políticos

La  medalla Belisario Domínguez se instituyó en honor de este senador chiapaneco en 1953 y la ha entregado el Senado de la República desde 1954 a los hombres y mujeres mexicanos de excepción, cuya actividad pública los ha distinguido por su entrega al servicio de México, al enaltecimiento de la sociedad y a la defensa de los mejores valores.

La semana pasada se otorgó este premio al empresario mexicano Lic. Alberto Bailleres, siendo apenas el segundo empresario en recibirlo, lo que motivó polémica y debate no solo en el pleno del Senado (que tradicionalmente de manera unánime otorga la presea, en esta ocasión hubo 65 votos a favor y 12 en contra con cero abstenciones) sino también en medios y en redes sociales.

Nos llama mucho la atención que en un país con tanta necesidad de generación de empleos, se le regatee la distinción a un empresario de la talla del Lic. Bailleres; aún más, es increíble que de las 61 ediciones de este premio, solamente se le haya otorgado solo a dos empresarios.

Pareciera que el éxito empresarial no implica enaltecer a la sociedad o defender sus valores y hubiera que castigarlo por ello.

Si revisamos las áreas donde este mexicano distinguido ha participado, sería extraordinario tener más personas como él: en la educación a través del ITAM; en la cultura, con la creación de la Fundación para las Letras Mexicanas; en el Sector Salud, con la creación de la Fundación Mexicana para la Salud.

Irónicamente una frase del mismo Belisario Domínguez da la pauta para valorar el accionar de cualquier mexicano que pudiera merecer ese reconocimiento: “Si cada uno de los mexicanos hiciera lo que le corresponde, La Patria Estaría Salvada”.

A esos senadores que votaron en contra y que criticaron ácidamente la entrega a un empresario, podríamos preguntarles qué merecimientos tienen para convertirse en jurados de una premiación tan importante, adicionales al hecho de que por pertenecer a un partido político de “izquierda” como ellos llaman, tienen ese privilegio.

¿Qué calidad moral tienen para cuestionar a un mexicano, al que con gran ligereza le descalifican sus acciones que verdaderamente enaltecen a la sociedad y defienden sus valores, por ser precisamente un exitoso empresario?

A ellos podemos decirles: este país necesita más empresarios y menos políticos que solo viven del erario y no producen nada, ni proponen nada; solo son generadores de ruido y diatriba.