Mundo Industrial

Los documentos Panamá

En una publicación reciente del Huffington Post, encontramos un articulo muy interesante con respecto a una investigación llamada The Panama Papers, que fue llevada a cabo en colaboración con varios diarios internacionales y con la asistencia de la organización denominada: ICIJ The International Consortium of Investigative Journalists (Consorcio Internacional de Periodistas Investigadores).

En este articulo se menciona cómo, a través del análisis de millones de documentos filtrados por una fuente anónima a un diario, se ha podido sacar a la luz una enorme red de compañías anónimas creadas y vendidas por una firma legal de Panamá, llamada Mossack Fonseca, que permiten a sus clientes hacer transacciones encubiertas de todo tipo, por supuesto alejadas de toda legalidad y transparencia a través de múltiples paraísos fiscales.

La información proporcionada permite una vista en detalle de un mundo que solo puede existir en las sombras, y comprueba que lideradas por grandes bancos, apoyadas por firmas de abogados y fiscales, pueden manejar con toda secrecía las propiedades y activos de industrias globales, de ricos y famosos, políticos, oficiales de FIFA, defraudadores, capos de la droga, contrabandistas, incluso celebridades, y atletas profesionales.

Escondidos en más de 11 millones de archivos secretos, se encontraron datos de 140 políticos de más de 50 países que están conectados con compañías operando en 21 paraísos fiscales.

En la lista aparece un contratista mexicano, Juan Armando Hinojosa, y describe: En el transcurso del verano y otoño de 2015, Mossack Fonseca ayudó a crear tres fideicomisos para manejar cuentas por valor aproximado de 100 millones de dólares, que previamente estaban depositados en bancos; Hinojosa aparece como el primer beneficiario de dichos fideicomisos, controlados nominalmente por su mamá y su suegra, nombrando como beneficiarios en caso de muerte a su esposa e hijos.

La red financiera era de una estructura compleja, que incluía nueve diferentes entidades, establecidas en tres diferentes países: Nueva Zelanda, Inglaterra y Holanda.

Esta muy profunda investigación muestra que la acumulación de riqueza despierta una avaricia mayúscula y sin medida entre los más poderosos, ampliando aún más la brecha de la enorme desigualdad en la que vivimos.