Mundo Industrial

La aviación, en el año 2050

La  empresa Airbus publicó recientemente una serie de artículos con respecto al futuro de la aviación y llevo a cabo encuestas en los últimos 10 años con respecto a cómo podría ser el futuro de la aviación en el 2050.

En 2015 hubo más de 3 billones de pasajeros; para el 2050 se estima que la cifra llegue a 6 billones. En número de vuelos 2015 terminó con un promedio de 102 mil vuelos diarios; para atender la demanda en 2050, deberán realizarse más de 300 mil vuelos al día.

Si hoy la población mundial es de 7.4 billones de personas, y para 2050 se estima será de 9.7 billones, los cambios, la infraestructura y los avances tecnológicos para atender dicha demanda serán de ciencia ficción.

La propuesta de Airbus es muy interesante porque habla de conceptos reales y aplicaciones ya en proceso; por ejemplo, la optimización de los espacios aéreos, que facilitaría el incremento en rutas directas.

De igual manera, ya se está investigando el utilizar materiales mucha más ligeros de los que hoy usamos, así como la implementación de equipos que “catapulten” los aviones al despegar, como se hace en los porta aviones, con lo que se reduciría significativamente la longitud de las pistas; y sobre todo el consumo de combustible que al momento del despegue,  es enorme derivado del peso que hay que desplazar.

Las publicaciones dedican mucho espacio al tipo de cabina de las nuevas aeronaves, con techos panorámicos transparentes, espaciosas áreas en tres pisos de cabina, así como asientos inteligentes, con grandes espacios entre uno y otro.

También se habla de regresar a los vuelos supersónicos, gracias a los avances tecnológicos, la posibilidad de incrementar sensiblemente la velocidad en vuelo, ya no va a estar sujeta necesariamente a motores mucho más potentes y de gran consumo de combustible; se dependerá de mayor eficiencia aerodinámica y motores híbridos que permitan incrementos sensibles en la velocidad.

Al aterrizar, se prevé también contar con equipos externos auxiliares, que permitan disminuir la velocidad de aterrizaje, así como el planear sin uso de combustible durante el descenso; hoy los patrones de espera y los descensos en espiral producen un excesivo consumo de combustible derivado del congestionamiento de las terminales.

Los retos son enormes; es estimulante ver que se esta trabajando hoy, para resolver los problemas de mañana, un buen ejemplo a seguir.