Mundo Industrial

Urgen soluciones en la educación, no culpables

El miércoles pasado, el Foro Económico Mundial, dio a conocer el último reporte con respecto al Capital Humano y desafortunadamente, México vuelve a situarse al fondo de la tabla de países con muy bajo desempeño; en la categoría de oferta de educación a la población menor de 15 años, (básicamente educación primaria) México ocupa el lugar 102 entre 124 países.

Como si fuera irónico, se da a conocer esta información en el marco de la celebración del Día del Maestro.

Hay una frase de Peter Drucker que usamos frecuentemente en los procesos gerenciales: “Lo que se mide, se puede mejorar”. Pareciera que aquí no aplica.

Estos indicadores que reflejan claramente que nuestro modelo educativo no está funcionando los conocemos desde hace muchos años: hacemos foros, consultas, seminarios y hasta grandes reformas constitucionales, y sin embargo los resultados son magros.

Por lo tanto tenemos que definir porque, algo que esta perfectamente medido, no ha mejorado. La respuesta es simple: una vez que conocemos la medición (indicadores) lo que sigue es gestionar usando esos indicadores; es obvio que la gestión que hemos hecho no es la adecuada, y a lo que siempre tendemos es a buscar culpables y por supuesto lo más sencillo es culpar a los maestros.

Cuando pasemos de buscar culpables, a sumar esfuerzos y encontrar soluciones, es cuando vamos a poder cambiar esta realidad que es verdaderamente desastrosa.

Requerimos un acercamiento diferente, innovador, creativo, pero sobre todo disruptivo, una verdadera revolución educativa, que lleve a estos jóvenes a visualizar su futuro de manera diferente, con entusiasmo, optimismo, pleno de oportunidades y ambiciones sanas.

Que privilegie los valores familiares, sociales y cívicos y estimule el espíritu emprendedor en todos ellos.

Frases sensacionales como la clásica “La juventud es la esperanza de nuestro futuro” se vuelven de humo, cuando con enorme tristeza vemos que esos jóvenes no están recibiendo una educación de calidad; vaya, no están recibiendo una educación, punto.

Como en todos los otros ámbitos, tenemos que transitar de ser parte del problema a volvernos protagonistas de la solución.

¡Mientras más rápido lo hagamos, mejor!