Mundo Industrial

Triste panorama nos depara el futuro

Se hizo pública la semana pasada la información de que el Gobierno Federal tomó la decisión de suspender indefinidamente el proceso de evaluación para el ingreso, promoción y permanencia en educación básica y media superior.

Esto en si pudiera parecer trivial, pero si nos remitimos al hecho de que una de las grandes reformas logradas en esta administración es precisamente la educativa, esta noticia representa un grave retroceso en la meta de lograr darle a la juventud mexicana una educación de calidad, que es urgente.

Los indicadores mundiales, reflejan el enorme rezago educativo que tienen principalmente los jóvenes en educación básica y media superior precisamente.

Dar marcha atrás en esto que se anuncio con bombo y platillo, es verdaderamente preocupante, se requieren muchos años para transformar de fondo la educación en este País y esto es sin duda un mayor retroceso.

Es también una burla para los buenos maestros, (que no nos debe quedar duda de que existen) que seguramente con gran orgullo están prestos a mejorar y a capacitarse más y mejor, y que una turba de irresponsables logre frenar una iniciativa de gran calado como la que ya se anunciaba.

Seguramente se van a dar miles de explicaciones del porque se tomó una decisión así, pero el mensaje claro es que se tuvo que dar marcha atrás por presiones políticas, presiones que afectan a millones de jóvenes que son víctimas de una corrupción y una ineficiencia sin límite.

Triste panorama nos depara el futuro si seguimos sin darle mejores oportunidades a esas generaciones; por un lado, a pesar de que se insista en lo contrario, estamos en medio de una crisis económica muy severa, sumidos en una ola de inseguridad que no terminamos de controlar de fondo, que por supuesto desalienta inversiones y por otro lado hace más vulnerables a esos jóvenes ávidos de oportunidades.

Se han logrado acciones históricas en este sexenio que aún no llega a la mitad, tenemos que aprovechar esas reformas estructurales para cambiar el rumbo y enfilar de una vez y para siempre, al camino del crecimiento y la estabilidad.

Es trabajo constante y extenuante seguramente, pero lo será más aún, sin no se utilizan las herramientas que se exigieron y se lograron para ello.

Ya no hay tiempo para más errores, este país no lo merece.