Mundo Industrial

Todavía faltan dos reformas por consolidar

La apuesta del Presidente de México Enrique Peña Nieto, es la de una transformación de fondo en las bases jurídicas, económicas e institucionales del país.

Esta visión es de largo plazo y por lo misma vulnerable a críticas de quienes están más que acostumbrados a ver cómo destruir en lugar de construir.

Nuestra realidad en los últimos 30 años, por lo menos, es la de un país con crecimiento insuficiente, baja productividad, y altos niveles de pobreza e inseguridad, en propias  palabras del Presidente Peña Nieto.

Modificar este derrotero requería de cambios profundos y al momento se suman

11 reformas que son históricas, reformas que requirieron una gran negociación entre todos los diferentes actores políticos, que siempre se han caracterizado por anteponer sus intereses partidistas y grupales, al interés nacional; este logro de por si, ya es el romper un gran paradigma.

La dificultad de una visión de largo plazo, es la de que todo el mundo que este en contra, va a intentar descalificar esas reformas si no hay resultados tangibles en el corto plazo, y aunque se pudiera entender que los frutos de cambios tan profundos solo se verán en el medio plazo en el mejor de los casos, para los agoreros del desastre es oro molido tener elementos para descalificar estos logros, particularmente en el umbral de 2 años electorales.

Es por ello que consideramos de vital importancia que hoy se fortalezca como nunca, la participación ciudadana, es aquí donde también necesitamos una reforma de fondo, un entorno en donde la voz de la ciudadanía no solo se escuche, sino que tenga el peso suficiente para incidir en las decisiones al respecto de la forma en que se apliquen las reformas logradas.

Cambiar un México que insiste en aferrarse a un pasado lleno de vicios, excesos y prebendas para los políticos y los partidos, es muy complejo, porque además de que esos actores están en control de las grandes decisiones, los ciudadanos les hacemos fácil la tarea con nuestra apatía a participar y marcar diferencias. Debemos ya iniciar una reforma ciudadana, en esto tenemos una gran ventaja, no tenemos que discutir, como se tuvo que hacer en el ámbito legislativo, ni negociar con nadie, lo que hay que hacer es decidir unirnos, a todo lo largo y ancho del país, existen organizaciones de todo tipo, en donde solo necesitamos establecer cuales son los puntos de convergencia que podamos tomar como denominador común.

En nuestra visión hay aún 2 reformas que consolidar. Una, generar una verdadera reforma fiscal, la actual aunque se pretenda adornar y magnificar, no fue una reforma y los resultados son recesivos, de ninguna manera estimulan la inversión, digan lo que digan.

Y la otra: la reforma al campo mexicano, de fondo, amplia; así como la energética, el sector primario tiene años de atraso y abandono, asegurar el consumo nacional de productos agrícolas y pecuarios, daría los mismos puntos de crecimiento del PIB, como los de la reforma energética, y además estimularía a un sector de la economía muy lastimado y olvidado por años.

Falta mucho por hacer, la parte que nos toca a los ciudadanos debe iniciar ¡ya!